¿Hasta cuándo? Cuando los niños desaparecen, se pierde un pedazo del país
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
La República Dominicana vuelve a estremecerse. Otra vez un niño. Otra vez una familia rota. Otra vez una comunidad en vilo.
Hace pocos días, el país se alarmó con la información que daba cuenta de la desaparición del jovencito Jostin Cordero, de 13 años de edad, en Jarabacoa. Gracias a Dios, hoy podemos decir que apareció sano y salvo. Esa es una noticia que nos devuelve el aliento… pero no borra la preocupación.
Porque en esa misma ciudad, en el paraje Los Tablones, Manabao, desapareció el 30 de marzo de 2025 el niño Roldany Calderón, de apenas tres años. Y hace ya 24 días que el país vive con la angustia por la desaparición de la niña Brianna Genao Rosario, de la misma edad en la comunidad Barrero, en Imbert, Puerto Plata.
Tres nombres: Jostin, Roldany y Brianna. Tres historias. Tres heridas abiertas en la conciencia nacional.
Hoy la procuradora general de la República, Yenni Berenice Reynoso se refirió al caso de Brianna y aseguró que la investigación sigue activa y que se cuenta con la colaboración internacional. Es una señal importante, pero la espera sigue siendo dolorosa para una familia que solo quiere respuestas.
No se trata de simples “casos”. No son números. Son hijos, hermanos, estudiantes. Son risas que faltan, juguetes que nadie toca, mochilas que no regresan al aula.
Cuando un niño desaparece, no solo se pierde una vida: se pierde un pedazo del país.
Y la pregunta duele, pero hay que hacerla:
¿Estamos haciendo lo suficiente para proteger a nuestros niños?
La desaparición de menores no es un hecho aislado. Es una alarma que exige más que titulares de un día. Exige prevención, vigilancia, compromiso y acción constante.
A los padres y madres:
No bajemos la guardia. Acompañemos más. Escuchemos más. Sepamos con quién están nuestros hijos, a dónde van y qué sienten.
A las comunidades:
No miremos hacia otro lado. La seguridad también se construye con vecinos atentos y solidarios.
A las autoridades:
Actuar con rapidez, firmeza y transparencia. Cuando un niño desaparece, cada minuto cuenta.
Y a los medios:
Informar con responsabilidad, sin morbo y sin olvido rápido.
No podemos normalizar el dolor.
No podemos acostumbrarnos a la tragedia.
Hoy fue Jostin —gracias a Dios apareció—, ayer Roldany, ahora Brianna… mañana puede ser mi hija o tu hijo.
Que esta columna no sea solo un texto.
Que sea un llamado. Un grito sereno pero firme: cuidemos a nuestros niños, porque en ellos está el presente y el futuro del país.
Orlando Arias Reynoso, director de Tiempo de Hoy RD. Es periodista, corrector de estilo y locutor.
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