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El Gran día del 92

Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor

Por Franklin Domínguez Cruz

Al Presentarle mi primer artículo enviado a los Periódicos: Ultima Hora y La Información.

El Gran día del 92: obviamente que ustedes ven es un ensayo escrito por un revolucionario que había leído: «El Caribe imperial. De Cristóbal Colón a Fidel Castro» una obra del profesor Juan Bosch, esta fue auditada para el premio Nobel de la Paz, pero la poca unidad Latinoamericana, impidió que le entregaran el premio al intelectual autodidacta: Profesor Juan Bosch Gaviño.

El Gobierno de Joaquín Balaguer inauguraba el gran Faro a Colón, con la visita del papa Juan Pablo segundo, el señor Wotiga, vicisitaría la República Dominicana en la celebración del 500 Aniversario de la llegada de Cristóbal Colón a las Indias Occidentales, que luego fue bautizada como Continente Americano, en honor al cartógrafo Américo Vespucio.

Había terminado mis estudios de periodismo digital en Ceyce de la PUCMM. Quise graduarme con este ensayo, sobre la llegada del Papa a la República Dominicana.
Se me ocurrió escribir un poco de la historia del desarrollo nacional, regional, continental y mundial, hacer un bizcocho de realidades documentadas.

Sin embargo; la publicación del artículo en cuestión, produjo algo que afectó el desarrollo de la República Dominicana y la seguridad gubernamental se activó, porque el presidente Balaguer dio el artículo como algo que podía ocurrir, con una visión de que podría provocar un atentado a la llegada del Papa al Monumento del Faro a Colón.

Eso me fue explicado luego por un experto de origen peruano, Héctor Páez (f) en asunto de defensa de terrorismo, etcétera.

Joaquín Balaguer ordenó que se me vigilara, muy de cerca y evitar cualquier contacto mío internacional, podrían asumir que yo tendría algún contacto con organismos conspirativos, pero yo estaba en mis asuntos de comunicación de radio y televisión en Santiago muy fuera de lo que decía el artículo solo era un ensayo.

Para ese entonces estaba vinculado a proceso de campaña de: «Primero la Gente» con
José Francisco Antonio Peña Gómez, del que Joaquín Balaguer practicaba cómo hacerle un fraude en las elecciones, como tal lo fue

Yo fui parte de ese proceso, porque estaba en el área ventas que había recibido el doctor Peña Gómez, de cientos de vehículos y equipos en diferentes partes del mundo.

Pretendíamos crear agencias de ventas de vehículos para servicios a toda la población.
Una gran idea para captar recursos para la campaña venidera.

Finalmente nos pasamos el tiempo de la visita del Papa en la cárcel. Lo voy a resumir a la peripecia del acontecimiento, para no maltratar su deleite histórico del sector Balagueriano.

Con el tiempo, estas cosas que no podía creer del liderazgo nacional, este señor que a la edad de mis 9 años visitó mi pueblo y en los brazos de mi padre me dijo que «yo sería algo grande» ahora me castigaba con eliminarme de manera fulminante en aquella «persecución ciega».

Fuimos apoyado por José Francisco Peña Gómez, quien junto al abogado, diputado y presidente del PRD en Santiago. Lic. Ambioris Díaz Estrella, miembro del Parlamento Latinoamericano Parlatino, nuestra defensa legal.

La juez de la primera sala judicial de Santiago, presidida por Fatima Sosa honorable magistrada, oriunda de dajabón, puedo reconocer en su sentencia: que no cometimos los hechos, ni habíamos violado la Constitución en parte alguna otorgándome la libertad pura y simple.

Aquellos días salí, de la cárcel acompañado de los acusados, todos libres de tan aberrante acusación de persecución política, por un gobierno que aún permanecía con la mentalidad de una satrapía donde funcionaba la muerte como norma y la eliminación pública y moral como elemento de destrucción política de cuando La era de Trujillo.

En mi condición de periodista novato me dirigí al medio donde salió mi artículo sobre la visita del Papa Juan Pablo segundo.

«El gran día del 92» del periódico:
La informacion a la sazón era el periodista Licenciado Miguel Adriano Tejada (F) quién fuera también director de diario libre RD.

Miguel Adriano, un sardónico bromista, con dos taza de café, me pasó la de su izquierda; con un ademan intencional, en una mañana otoñal, tragó un sorbo y me miró de frente diciendo, con una frase que jamás olvidaré y la dejo de mensaje para la nueva generación del periodismo. «Fuiste dichoso de que estás vivo, dale gracias a Dios».

Con el tiempo comprobar la capacidad de paranoia de Joaquín Balaguer le quedó grabada de esos 30 años del mal recordado de San Cristóbal, Rafael Leónidas Trujillo Molina y Valdez, todavía para el año 2000 tenía puesta una persona vigilando mis pasos, presentándome a Ramón Pérez Martínez (Macorís) y Antonio Imbert Barreras a la sazón Presidente de la Rosario Dominicana.
Ambos fallecidos, aunque; el primero quería conocerme por aquello de arrancar pescuezo que tenían ellos como norma y el segundo por mi artículo posterior que indicaba como título. Balaguer sabía que Trujillo no murió el 30 de mayo.
Por todo esto; le invito a que lean este artículo «El gran día del 92» saquen ustedes sus conclusiones.
FDC 2026.

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