Testigo del tiempo
Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Por J.C. Malone
Tenemos un problema muy serio y lo arrastramos desde Génesis 1:26-27 porque nunca lo entendimos. Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza».
La cita es bastante compleja, aunque parezca sencilla. Si fuimos creados a “imagen y semejanza” de Dios, entonces nuestro comportamiento y reputación lo dejan muy mal parado.
Si él nos creó a “su imagen y semejanza”, somos “creadores” que “creamos vida”; nos reproducimos y nuestra reproducción se reproduce.
Creamos la inteligencia artificial, que ahora, de manera autónoma, puede comunicarse entre sí en lenguajes que desconocemos.
Puede asociarse y reproducirse, y crear versiones más inteligentes y autónomas que las que nosotros creamos, siguiendo una cadena evolutiva de superación.
Lo que nunca debimos hacer fue crear una inteligencia artificial a “nuestra imagen y semejanza». Lo hicimos. Engaña, miente, tiene agendas secretas y, cuando lo crea conveniente, puede darnos una traicionera puñalada trapera.
Vivimos una crisis de la paternidad.
Cuando nuestros hijos hacen cosas que hicimos o pensamos hacer, entendemos la difícil situación que vivieron nuestros padres mientras nos criaban.
Quienes crearon la inteligencia artificial le transmitieron los “genes” obsesionados con la autonomía, el poder y las riquezas. Son más inteligentes que la mayoría de nosotros, y sus “descendientes” serán mucho más inteligentes todavía.
Desplazará a muchos trabajadores, y eso es peligrosísimo. Si la mitad de los trabajadores quedan desempleados, ¿qué pasará con ellos y sus familias sin medios de vida? Será un caos total, un serio problema social, económico y político.
China prohibió reemplazar a los trabajadores por inteligencia artificial; Occidente no.
Es inevitable: la inteligencia artificial avanzada caerá en manos de un psicópata que quiera exterminarnos. Puede crear o hacer más eficiente un virus peor que el COVID-19, o algo mucho peor.
Es una entidad más inteligente que todos nosotros juntos, con nuestros “lados oscuros”, totalmente autónoma, sin moral, consciencia ni nada que la detenga.
Cada 5,7 meses se «autosupera»; para 2028 será un problema mundial. Nadie puede negarlo: la inteligencia artificial encierra un peligro real.
The post Inteligencia artificial, peligro real appeared first on Prensa y Gente.


