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En Arroyo Manzano rellenan terrenos junto a una cañada mientras crece el temor a una tragedia

Por Margarita de la Rosa

SANTO DOMINGO, RD.- Lo que hoy se denuncia como un relleno de tierra, escombros y basura en el entorno de una cañada de Arroyo Manzano, próximo a la carretera La Isabela, podría convertirse mañana en un problema de consecuencias imprevisibles para las familias que habitan o lleguen a establecerse en ese lugar.

Residentes de Arroyo Manzano y sectores cercanos, entre ellos Puerta de Hierro, Buena Vista, Fundación y Los Girasoles, han expresado preocupación por los trabajos de relleno que, según denuncian, continúan desarrollándose en terrenos vinculados al sistema natural de drenaje de la zona.

No se trata de una denuncia nueva. Hace aproximadamente dos años, comunitarios alertaron sobre el depósito de escombros y desperdicios en esos terrenos, presuntamente con el propósito de acondicionarlos para su posterior comercialización como solares. Tras las denuncias, las autoridades al parecer intervinieron y paralizaron los trabajos, según testimonios de residentes.

Sin embargo, las actividades habrían sido retomadas, lo que plantea una interrogante inevitable: ¿quién autorizó su reinicio y qué ocurrió con las medidas adoptadas anteriormente?

Una zona que ya conoce las inundaciones

Las imágenes difundidas por medios de comunicación muestran crecidas e inundaciones en el entorno del puente de Arroyo Manzano, donde las aguas han llegado a cubrir la vía y dificultar el tránsito vehicular.

La preocupación aumenta ante la posibilidad de que los rellenos reduzcan la capacidad de drenaje natural, obstruyan el paso del agua y agraven las inundaciones durante períodos de lluvias intensas.

Pero existe otro peligro que merece atención: la eventual construcción de viviendas o edificios sobre terrenos rellenados sin estudios técnicos adecuados.

¿Qué ocurriría ante un terremoto? ¿Cómo responderían las cimentaciones de edificios levantados sobre rellenos de composición desconocida? ¿Qué pasaría con esas viviendas cuando la cañada y los cursos de agua cercanos experimenten nuevas crecidas?

No significa que todo terreno rellenado sea necesariamente inseguro. Significa que su estabilidad, capacidad de soporte y comportamiento frente a inundaciones y movimientos sísmicos deben ser rigurosamente evaluados antes de autorizar cualquier proyecto habitacional.

¿Quién supervisa y quién responde?

Corresponde al Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, al Ayuntamiento del Distrito Nacional y a las demás instituciones competentes aclarar si los trabajos cuentan con las autorizaciones correspondientes, si afectan áreas protegidas o zonas inundables y si existen estudios ambientales, hidráulicos y geotécnicos que respalden cualquier intervención.

También deben establecer quiénes ejecutan los rellenos, cuál es su finalidad y por qué se reanudaron después de una paralización anterior denunciada por los residentes.

La comercialización de solares en terrenos potencialmente vulnerables, de confirmarse, ameritaría una investigación que permita determinar si existen riesgos para futuros compradores y habitantes.

La pregunta de fondo no es solamente quién está rellenando esos terrenos, sino quién asumirá la responsabilidad si mañana se construyen viviendas y ocurre una tragedia que pudo prevenirse.

Las autoridades todavía están a tiempo de inspeccionar, esclarecer y actuar.

Porque una cañada no desaparece por cubrirla de tierra y escombros. Y el agua, cuando reclama su espacio, puede convertir la falta de previsión en una emergencia humana.

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