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Cuotas de los partidos

Por Manuel Hernández Villeta/A Pleno Sol

Las cuotas de los partidos políticos deben estar fuera de la selección de los jueces de la Suprema Corte de Justicia. Tradicionalmente, hay una asignación entre las principales agrupaciones partidistas.

Ahora que se habla de independencia del poder judicial, los partidos deben mantener sus manos fuera de la composición del pleno. Es difícil que se rompa con la obsoleta tradición.

Un magistrado, y no es contradicción, puede llegar aupado tras bastidores por un partido político, y ello, necesariamente, no le impone condiciones para qué realice su trabajo, pero ese no es el camino de que florezca la aplicación de justicia.

En el país nada escapa de las cuotas de los partidos políticos. Todos se ponen de acuerdo y cada quien mantiene su área de influencia.

Es difícil y casi imposible que ahora, en la selección de los nuevos jueces y del presidente de la Suprema se pueda dar un salto y rechazar la influencia de los partidos políticos. De hecho, ya se barajan y se dan como seguro los nombres de varios futuros magistrados.

Inclusive el rumor callejero destaca a un profesional de bien lograda capacidad y seriedad, como casi un imperdible para llegar a presidir a la máxima corte judicial del país.

Hoy lo que hace falta es que se logre un proceso de institucionalidad nacional, donde se escoja a los jueces por su independencia de criterios, su probada capacidad y ser agentes para impulsar a la modernidad al estamento judicial.

Hacer la selección y escoger a los jueces es un trabajo arduo que debe estar lleno de la mayor de las responsabilidades. No se trata de un simple cargo burocrático, sino de garantizar que se logrará la independencia del poder judicial.

Si se ha avanzado mucho en la independencia del área judicial, si se hacen las comparaciones con la época en que los magistrados se designaban por decreto y en la mayoría de los casos dependían directamente del presidente de turno.

Es imposible que se dé un retroceso y se vuelva a esa época felizmente superada. La justicia dominicana necesita tener zapatas sólidas y ser la garantía de que se respetaran los derechos de todos los ciudadanos.

Hay que blindar el estamento judicial y lograr en los años venideros que los partidos políticos no tengan su cuota y que se concurse por los méritos acumulados y no ser favorecido con los acuerdos de aposento.

A pesar de la fuerza de las cuotas tenemos plena confianza y esperanza de que los magistrados que se escojan realizarán su trabajo con responsabilidad y seguirán laborando por la independencia judicial y el fortalecimiento institucional.

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