
Día de Al-Quds: unidad global y el inicio del fin de la injusticia
Este año, el Día de Al-Quds presenta un rostro distinto y más trascendental que nunca. Ya no es solo el recuerdo de una consigna, sino la manifestación de la conciencia, el honor y la fe de los pueblos, tanto musulmanes como no musulmanes. Es un día en el que el mundo entero, con una sola voz, proclama que Al-Quds no es solo una geografía, sino la encarnación de la dignidad humana, la libertad y la justicia divina.
Durante años, en las marchas del Día de Al-Quds, proclamábamos la liberación de esta tierra mediante consignas y llamados. Hoy, esos ideales comienzan a dar frutos a la luz del despertar de los pueblos y de la firme resistencia de los combatientes palestinos. El Día de Al-Quds de este año ya no es una jornada para repetir lemas, sino un momento de presencia consciente, de esclarecimiento y de una voz global unida frente a la opresión. La promesa divina sobre la desaparición de la injusticia y la permanencia de la verdad parece comenzar a cumplirse:
«إِنَّ الْبَاطِلَ كَانَ زَهُوقًا»
— Ciertamente, la falsedad está destinada a desaparecer.
Sin embargo, frente a esta presencia significativa, el rostro desenmascarado y desacreditado del régimen sionista se ha hecho más evidente que nunca. El mundo presencia el asesinato de niños, la destrucción de hogares y crímenes sin precedentes que han expuesto, ante la conciencia global, una imagen de extrema brutalidad. Un régimen que, mediante el bombardeo de escuelas y hospitales, intenta silenciar la voz de los oprimidos, se encuentra hoy bajo el cerco de la opinión pública y el rechazo de los pueblos. Ningún poder puede borrar la mancha de la sangre inocente.
Por ello, hacemos un llamado a todos los seres humanos —musulmanes, cristianos, judíos y a todas las personas libres del mundo— para que, en el Día de Al-Quds, participen con una presencia amplia y unificadora, elevando el clamor por la verdad y la justicia. Cada participación en esta jornada representa una trinchera en defensa de la humanidad y un paso hacia el fin de la ocupación y la opresión. Hoy, Al-Quds no es solo la causa de Palestina, sino la causa de la conciencia mundial.
El Día de Al-Quds de este año marca el inicio de un nuevo capítulo en la historia de la resistencia: un capítulo en el que la sangre de los mártires ha despertado conciencias dormidas y ha unido a la Umma islámica y a todos los pueblos libres en la búsqueda del cumplimiento de la promesa divina. Sin duda, la injusticia no es eterna y, tal como ha sido prometido, el futuro pertenece a los oprimidos:
«وَنُرِیدُ أَنْ نَمُنَّ عَلَى الَّذینَ اسْتُضْعِفُوا فِی الْأَرْضِ وَنَجْعَلَهُمْ أَئِمَّةً وَنَجْعَلَهُمُ الْوَارِثینَ»
— Y queremos favorecer a quienes fueron oprimidos en la tierra, convertirlos en líderes y hacerlos herederos.
✍ Hajar Rezaei
Secretaria educativa del Grupo Científico-Educativo de Historia, Jāme‘e-ye al-Zahra

