Estilo de vidaHistoriaMundoPortada

EL COLAPSO DE LA DEFENSA AÉREA VENEZOLANA ¿NEGLIGENCIA O SABOTAJE INTERNO?

Un articulo publicado en redes sociales indica que durante los recientes ataques aéreos en territorio venezolano, se registró un fenómeno alarmante: los avanzados sistemas de defensa antiaérea del país permanecieron inactivos. A pesar de contar con tecnología de punta, el sistema de misiles tierra-aire Buk-M2E fue destruido junto con infraestructura clave en el Aeropuerto de Higuerote, Estado Miranda. Las imágenes de los restos calcinados de este equipo de fabricación rusa, visibles posteriormente en la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda en Caracas, son el testimonio mudo de una falla catastrófica.

Simultáneamente, el sistema S-300VM (Antey-2500), pieza central de la defensa costera, fue neutralizado por misiles Tomahawk de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a plena luz del día (11:30 h). Lo más desconcertante es la ausencia total de detección temprana. Los informes sugieren que los radares estaban apagados, una anomalía inexplicable dado que, días antes, la actividad de aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon en las cercanías de la costa ya había puesto a prueba la capacidad de rastreo venezolana, demostrando que los sistemas eran plenamente operativos y capaces de monitorear incursiones a gran distancia.

El Contraste Operativo

La ineficacia observada en Venezuela contradice el desempeño histórico de estos equipos. En conflictos como el de Ucrania, los sistemas S-300 han demostrado una alta tasa de éxito interceptando misiles de crucero y aeronaves de combate. La diferencia radical en el escenario venezolano no puede atribuirse únicamente a deficiencias técnicas o falta de entrenamiento; la evidencia apunta a una intervención humana deliberada.

Factores que sustentan la hipótesis de un complot o sabotaje:

Ignorancia selectiva de alertas: Las maniobras previas de reconocimiento estadounidense eran señales claras de una incursión inminente. Aun así, los protocolos de alerta máxima no se ejecutaron.

FUNCIONALIDAD COMPROBADA: Tanto el Buk-M2E como el S-300 estaban en condiciones de servicio. Sus sistemas de seguimiento y respuesta automática están diseñados precisamente para reaccionar en minutos ante amenazas supersónicas.

INACCIÓN COORDINADA: La simultaneidad del «apagón» defensivo en distintos puntos del país sugiere una orden superior de no intervención, más que una serie de errores individuales fortuitos.

RUPTURA DEL PATRÓN LÓGICO DE DEFENSA: Un sistema de alerta avanzada no se mantiene apagado durante una crisis internacional a menos que exista un sabotaje interno o una complicidad directa para permitir el paso del atacante.

CONCLUSIÓN: El Factor Humano como Eslabón Débil

Todo indica que la vulnerabilidad de la defensa venezolana no fue tecnológica, sino estructural y política. La parálisis de los sistemas sugiere la existencia de un complot interno destinado a facilitar el éxito de la incursión aérea.

Es improbable que las autoridades admitan un fallo de esta magnitud o una traición en sus filas de manera inmediata. La historia militar enseña que la verdad tras este tipo de eventos suele permanecer bajo reserva durante años para proteger a los responsables o evitar el colapso de la moral institucional. Mientras tanto, este episodio queda como una lección crítica, ninguna tecnología, por sofisticada que sea, puede compensar la falta de lealtad y voluntad de mando en la cadena de defensa.

Lo Demás se lo Dejo de tarea a los expertos.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Translate »
Enable Notifications OK No thanks