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El Eje de la Discordia: La doctrina pro-sionista y el giro geopolítico de la nueva derecha en América Latina

Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor

Por: Iscander Santana — Zürich, Suiza

América Latina atraviesa una profunda reconfiguración de sus fuerzas políticas. El viejo consenso de la diplomacia pragmática y la tradicional búsqueda de neutralidad frente a los conflictos de Medio Oriente está siendo desmantelado. Hoy, la emergencia de una «nueva derecha» no solo se define por sus políticas de shock económico o su discurso de mano dura en seguridad; se define, de manera cada vez más explícita, por un alineamiento doctrinal e incondicional con el sionismo y el Estado de Israel.

Esta diplomacia de la fe y el orden no es un hecho aislado, sino un fenómeno geopolítico coordinado que abarca desde el Cono Sur hasta el Caribe, transformando las relaciones exteriores de la región en tablero de polarización ideológica.

La teologización de la política: El caso Milei

Javier Milei encarna, sin matices, esta mutación doctrinal. A diferencia de las derechas tradicionales que mantenían lazos comerciales discretos, Milei ha convertido el apoyo a Israel en causa metafísica y personal. Sus visitas a Jerusalén, sus declaraciones de alineamiento automático con los sectores más radicales del gobierno israelí, la ruptura con la histórica tradición de equilibrio de la cancillería argentina demuestran que para la nueva derecha el sionismo opera como validador ideológico frente a Occidente y las fuerzas que denominan «globalistas».

Colombia y el quiebre electoral: El factor De la Espriella

El mapa geopolítico de la región acaba de sufrir una sacudida sísmica. El triunfo del abogado de derecha radical Abelardo de la Espriella, declarado admirador de Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, marca el inicio del fin del ciclo progresista de Gustavo Petro.

En Colombia, el pro-sionismo se ha estructurado de forma reactiva pero implacable. Frente a la decisión de Petro de romper lazos con Tel Aviv, la insurgencia de esta nueva derecha adopta la defensa incondicional del Estado de Israel no como crítica de oposición, sino como pilar doctrinal identitario. De consolidarse su victoria en el balotaje, Bogotá pasará de liderar el activismo pro-palestino en la región a convertirse en bastión del ala pro-sionista más dura del continente.

El «Modelo Bukele» y la seguridad importada

Este fenómeno se alimenta directamente de la enorme influencia de Nayib Bukele en El Salvador. Aunque el mandatario salvadoreño ha construido un discurso de soberanía y rechazo a las directrices de los organismos multilaterales occidentales, la corriente continental que busca replicar su modelo de mano dura y control absoluto del orden público encuentra un vaso comunicante directo con el aparato de inteligencia y defensa militar israelí. La fascinación de la nueva derecha latinoamericana por el control tecnológico e informático de las poblaciones —núcleo del éxito de Bukele— justifica el estrechamiento de lazos con el sionismo bajo la narrativa del combate global al terrorismo.

El pragmatismo ideologizado: El matiz de República Dominicana

Para entender el alcance de esta doctrina, observemos el Caribe. República Dominicana bajo Luis Abinader presenta el caso más revelador: un gobierno de plataforma socialdemócrata cuya política exterior ha mostrado un acercamiento sin precedentes hacia las posiciones de Israel y Estados Unidos en los foros internacionales.

Ejemplo de ello, la abstención dominicana en la histórica votación de la Asamblea General de la ONU para apoyar la integración de Palestina como miembro pleno. Esto demuestra el verdadero peligro latente: la presión geopolítica y la necesidad de legitimación internacional están empujando incluso a gobiernos de corte moderado hacia el embudo de esta doctrina. Lo que comienza como pragmatismo técnico —planes de gestión hídrica con la compañía israelí Mekorot, compra de tecnología de vigilancia para la frontera con Haití— termina siendo absorbido por la retórica y la órbita de influencia de la nueva derecha regional.

Las implicaciones geopolíticas del giro pro-sionista

Ruptura de la integración regional. América Latina pierde la capacidad de hablar con una sola voz mientras unos países rompen lazos y otros mudan embajadas a Jerusalén.

Importación de conflictos ajenos. La región se convierte en escenario secundario de las tensiones del Medio Oriente, afectando directamente la seguridad interna.

Subordinación estratégica. El alineamiento automático reduce el margen de maniobra comercial y diplomática con las potencias emergentes del Sur Global.

El peligro de una soberanía hipotecada

La proliferación de esta nueva derecha pro-sionista en América Latina entraña un riesgo mayor: la pérdida de la autonomía estratégica. Cuando la política exterior de una nación deja de responder a los intereses geográficos, económicos y sociales de sus propios ciudadanos para someterse a dogmas religiosos, ideológicos o a potencias extranjeras, la soberanía no simplemente se debilita. Desaparece.

América Latina necesita urgentemente retornar a una diplomacia basada en la paz, el derecho internacional y el multilateralismo. Convertir nuestros países en satélites de disputas de ultramar solo profundiza la fragmentación de una región que, hoy más que nunca, necesita unidad para enfrentar sus propias y urgentes crisis.

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