El fracaso de la vía negociada en el ecuador del acuerdo de paz entre Irán y EEUU

Un mes después de la firma del memorando, las conversaciones entre Irán y EEUU siguen prácticamente paralizadas
Transcurrido un mes de la firma oficial -virtual- del Memorando de Entendimiento de Islamabad -que así se llamó oficialmente un documento que no pasará precisamente a la historia-, los 14 puntos que permitía poner fin temporal a la guerra y comenzar la negociación definitiva, Irán y EEUU sólo pueden a día de hoy constatar el fracaso de la vía negociada en el Ecuador del plazo que el texto daba a las partes para alcanzar un acuerdo definitivo.
El pacto, que Washington y Teherán dan por muerto en estos momentos, comprometía a EEUU a levantar de inmediato su bloqueo naval contra Irán y a ponerle fin por completo en un plazo de 30 días, restableciendo el tráfico marítimo de forma proporcional a los niveles previos a la guerra. La República Islámica, por su parte, se avenía a facilitar, sin coste y durante dos meses, el tránsito seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz.
Nada de ello se ha logrado un mes después de la firma del memorando, y durante diez días consecutivos las fuerzas estadounidenses han golpeado con dureza territorio iraní, sobre todo el sur y el área de Ormuz, tanto infraestructura militar como civil y energética, y el régimen de los mulás ha respondido, siguiendo el mismo esquema que durante la fase inicial de la contienda, atacando territorio de sus vecinos cada vez de manera más indiscriminada.
El acuerdo, que nació milagrosamente frágil, fue quebrado apenas dos semanas después de la firma. El 7 de julio, tras ataques iraníes contra buques en Ormuz y la respuesta aérea de EE UU, el conflicto se reactivaba con fuerza. El objetivo de negociar un acuerdo final sobre el programa nuclear en 60 días -que vencería en torno al 20 de agosto- se antoja, a día de hoy, completamente utópico. Tras la ruptura del memorando, los precios del petróleo volvieron a dispararse: el 13 de julio el crudo subió más de un 9% en un solo día, y esta misma semana el Brent sigue rondando los 88-89 dólares.
A la dimensión económica, hay que añadir el coste humano de la actual escalada, pues EEUU ha reconocido casi un centenar de militares heridos desde el 7 de julio además de los tres muertos en suelo jordano e iraquí. El gasto militar también se ha disparado: funcionarios del Pentágono han reconocido ante el Congreso un coste que pasó de 11.300 millones de dólares en los primeros seis días a unos 30.000 millones para finales de junio, en medio de un rechazo social creciente en el país. Según la agencia estatal IRNA, citando al Ministerio de Salud iraní, más de 50 personas murieron y al menos 517 resultaron heridas, entre el 27 de junio y el 19 de julio.
Con todo, las partes saben que están condenadas a tener que sentarse a negociar antes o después. Este lunes, el ministro iraní del Interior, Eskandar Momeni, llegaba a Islamabad al frente de una delegación de alto nivel -que incluyó al director de la petrolera estatal iraní- con el objetivo de reactivar los canales diplomáticos entre Teherán y Washington. Pero de momento, Trump está dispuesto a perseverar en la vía militar y ayer volvió a rechazar la posibilidad de un alto el fuego al descartar todas las propuestas de mediación presentadas en las últimas horas por Qatar y Pakistán, incluida una tregua de diez días.
En el capítulo estrictamente militar, el Comando Central estadounidense (Centcom) ejecutó en la madrugada del martes una nueva ronda de bombardeos contra centros de mando militar, capacidades marítimas, posiciones de lanzamiento de misiles y drones y sistemas de defensa aérea del régimen en el sur de Irán.
Nuevos ataques
Por su parte, Irán respondía en la última jornada con nuevos ataques contra territorio de tres de sus vecinos de la región: Baréin, Kuwait y Jordania. Las autoridades kuwaitíes -el emirato ha sido uno de los más castigados en los últimos días- acusaban este martes a Teherán de atacar en las últimas horas varias plantas energéticas y de desalinización.
Además, en Ormuz la jornada de este martes registró nuevos ataques a buques -un petrolero fue alcanzado cerca de la costa de Omán-, mientras EEUU mantiene su propio bloqueo naval: según su Ejército, ha impedido el paso a siete buques mercantes e inutilizado otro. Y en el día en que comenzaba el bloqueo naval anunciado por los rebeldes proiraníes de Yemen, los conocidos como hutíes, un petrolero chino de gran tamaño que había salido del puerto saudita de Yanbu se veía obligado a dar media vuelta en el sur del mar Rojo tras las amenazas de los insurgentes chiíes de atacar buques que hicieran escala en puertos sauditas o zarparan desde ellos, según informaba la agencia Bloomberg.
Mientras tanto, en Líbano sus fuerzas armadas comenzaron ayer a desplegarse en la localidad de Zawtar al Gharbiye, en Nabatieh, una de las tres “zonas piloto” pactadas con Israel para el desarme de Hizbulá en el sur del país, según confirmó la institución castrense. El despliegue coincide con la retirada gradual de las tropas israelíes de esa zona, supervisada por el Grupo de Coordinación Militar para el Líbano (Líbano, Israel y EEUU). El movimiento llega mientras el presidente libanés, Joseph Aoun, concluye una visita de cuatro días a Washington, reunido con Trump para presionar por una retirada más amplia. Israel, no obstante, sigue ocupando otras zonas pese al alto el fuego vigente desde junio.
Fuente: La Razón
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