

Por Neo Carmona
Quienes tenemos la responsabilidad de acompañar de cerca al próximo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), doctor Jorge Asjana David, sabemos que este proceso no se trata de una contienda electoral cualquiera, sino de la oportunidad ineludible de devolverle a nuestra institución la estabilidad institucional que necesita para avanzar, conforme a nuestro compromiso social con los hijos e hijas del pueblo dominicano, así como también con el desarrollo sostenible del país.
Nuestra UASD es el patrimonio social y cultural más importante del país, la que le ha hecho los más grandes y mejores aportes a la nación. Por tanto, no puede ser conducida desde la improvisación o desde proyectos sin estructura. Gobernarla exige experiencia, conocimiento profundo de su dinámica interna y un equipo capaz de ejecutar decisiones complejas sin poner en riesgo el equilibrio institucional. Esa es la razón por la cual este proyecto se ha construido con rigor, integrando liderazgos académicos con trayectoria probada y legitimidad propia.
Asjana representa una forma de liderazgo basada en la conducción, no en la confrontación. Su visión parte de una premisa sencilla pero decisiva: la universidad solo podrá transformarse si primero logra consolidar su gobernabilidad. Sin estabilidad no hay reformas duraderas, sin dirección clara no hay avances sostenibles.
El equipo que lo acompaña confirma esa vocación de responsabilidad. La doctora Rossel Fernández, Vicerrectora Docente; el doctor Antonio Ciriaco Cruz, Vicerrector Administrativo; la maestra Juana Encarnación, Vicerrectora de Investigación y Postgrado; y el maestro Gerardo Roa Ogando, Vicerrector de Extensión; aportan equilibrio entre las funciones esenciales de la universidad y garantizan que la gestión no dependerá de voluntades individuales, sino de una estructura académica preparada para gobernar en beneficio de la nación, de la Universidad Primada de América y de toda la familia universitaria.
Respaldar al doctor Jorge Asjana David y su gran equipo de vicerrectores es apostar por una rectoría que priorice el orden institucional, la calidad académica, la transparencia, la investigación, la vinculación pertinente con la sociedad y la proyección nacional e internacional de la UASD. Es confiar en un liderazgo que entiende que la transformación verdadera no se construye con discursos, sino con trabajo, planificación y sentido de responsabilidad histórica.
La universidad necesita avanzar con seguridad, no con incertidumbre. Y en ese camino, este proyecto representa hoy la garantía más sólida de estabilidad y dirección.
El autor es servidor universitario
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