Kobby, como te recuerdo a 10 años de tu partida!!!!!
«Un perro te esperará hasta que caiga la noche y te amará hasta que termine su vida”, anónimo
Por Rafael Santos
5 de la mañana de ese 5 de abril del 2016. Abrí la puerta, y de inmediato Kobby, con su ya trece años sobre su alargado cuerpo (era de raza salchicha) salió a mi encuentro. Me lamio una de mis piernas como señal de que esta sería la última vez que lo haría, y como siempre lo hacía, se dirigió hasta mi oficina, en donde acostado debajo del escritorio desde donde escribo, se dejaba rozar su cuerpo con mis pies mientras sentía sus cansados y esporádicos respiros.
Sentado en mi cómodo asiento mientras recibía sus últimos alientos, revisé los periódicos del día. escribí algunas cuartillas del que sería mi próximo libro, y luego de algunas páginas de lectura que completarían mis primeras rutinas de ese fatídico día, lo llamé para darle su desayuno.
Se me había olvidado, que Kobby fue un regalo que justo 13 años antes me había hecho Mildred, la de Juan “La Brocha” del barrio El Matadero, hoy Villa Flor, y este a su vez era hijo de “La Bibí” y del “Gordo”, dos perros Salchicha que eran al igual que Kobby todo un manantial de educación y ternura.
Luego de darle su desayuno, próximo a las 9 de la mañana, mi niño de cuerpo alargado me acompañó hasta la habitación, en donde me ponía la ropa para salir a mi rutina laboral, mientras él, con sus ojos un tanto tristones, vi que me observaba de manera muy firme, como señal de una despedida física que se produciría en apenas unos muy breves minutos.
Le acaricié su cabecita, y creo que le dije algo que ahora no recuerdo. Un año antes, el doctor Gustavo Acevedo (Gustavito, su Veterinario) me había advertido, que Kobby presentaba algunos quebrantos de salud muy propio a los perros de su raza, razón por la que según su sentencia había que esperar lo peor en cualquier momento, y porque lo que, a partir de ese día, los mimos y cuidado sobre Kobby se acrecentaron por parte del núcleo familiar.
Kobby era un perro educado, escuchaba, obedecía, y cuando por cualquiera que otra reprimenda propia de su temperamento perruno, su refugio era debajo de una mata de limón que está en el patio contiguo a la casa, en donde precisamente descansan sus retos mortales.
Cuando salía de la casa, ese día justo 10 años antes al de hoy, Kobby, de manera paciente como siempre, me siguió, no ladró como en otras oportunidades, y a través de la reja de la galería, recuerdo que le dije ya desde mi vehículo a doña Dulce la señora que en la casa nos asistía en las actividades domésticas, que le diera su medicina, cosa esta que fue refrendada con el cariño que ella y al igual que Maggy, Kevin y Camila les profesábamos.
Salí de la casa, Kobby insistía en profundizar cada vez más su mirada sobre la mía, y salí sin entender su mudo lenguaje de ese día. Kobby se estaba despidiendo. Minutos después, creo que 10, me llamó doña Dulce para junto a mi madre (Ramonita), darme una de las noticias más grave de mi vida: Kobby acababa de morir.
Raudo llegué a la casa. Estaba allí tendido, con su alargado cuerpo lleno de esa paz que le caracterizaba, justo en el lugar donde escasos minutos antes lo había visto cuando se despedía de mí, y tanto mi madre como doña Dulce lloraban ahora junto a mí a esa bella criatura de Dios que durante 13 años solo me supo de llenar de amor.
…13 años después, voy de vez en cuando, y debajo de la mata de limón rozo algunas de sus hojas como señal de acariciar su cuerpecito, y cada 5 de abril como el de hoy, siento que el amor por Kobby se agiganta como señal de que solo ha sido una breve separación, mientras esperamos para encontrarnos, y junto a Viuti, Abelito, el otro Kobby, Anselmo el gato gruñón y Floffy (cuando le toque), pasar del otro lado el mágico puente del arco iris.
The post Kobby, como te recuerdo a 10 años de tu partida!!!!! appeared first on Prensa y Gente.



