La IA no lo es todo, amigo confundido
Los conceptos emitidos en este artÃculo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Amigo lector: No todo es la Inteligencia Artificial
Por Becker Márquez Bautista
Recientemente, un amigo me escribÃa para felicitarme por uno de nuestros artÃculos publicados. Sin embargo, dentro de su elogio, deslizaba un comentario que me llamó a la reflexión: sugerÃa que la Inteligencia Artificial (IA) «ayuda mucho» a realizar este tipo de escritos. Qué pena, querido amigo, que usted asuma que el pensamiento crÃtico es hoy una exclusividad de los algoritmos y no una capacidad intrÃnseca de quien escribe.
Siento que, al delegar el mérito del análisis a una máquina, se proyecta una incapacidad propia para argumentar sobre temas profundos. No todos somos iguales, y aunque la IA no es mala en sà misma, me resulta revelador que algunos piensen que la utilizamos como una muleta para suplir la falta de ideas. Quizás algunos neófitos, o aquellos carentes de capacidad de análisis y rigor argumentativo, piensen que todos operamos bajo la ley del mÃnimo esfuerzo.
Lo comprendo, querido amigo, pero nunca ponga en duda la capacidad de un ciudadano que se preocupa por la lectura profunda; y no hablo de «paquitos» ni revistas de farándula, sino de la formación que otorgan figuras como Miguel de Unamuno, José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala o Gregorio Marañón. Mi criterio se ha forjado en las páginas de Gaspar Melchor de Jovellanos, Octavio Paz, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Gabriel GarcÃa Márquez, Jorge Luis Borges y Julio Cortázar. Un análisis sólido se nutre del existencialismo de Albert Camus y Jean-Paul Sartre, de la profundidad de Fiódor Dostoyevski, de la fuerza de Friedrich Nietzsche y de la raÃz de José MarÃa Arguedas.
La IA no lo es todo. Detrás de cada palabra hay una preocupación constante por investigar, leer y analizar. Ya lo decÃa Mao Tse-Tung en su célebre Libro Rojo: «Quien no ha investigado, no tiene derecho a hablar». Esa es la clave que diferencia al analista del simple repetidor de frases: la investigación y el bagaje cultural. La tecnologÃa puede procesar datos, pero no puede sustituir la convicción, el honor y la visión de un ciudadano cuya mente ha sido moldeada por los grandes maestros del pensamiento universal.
Querido amigo: no lo culpo de su ignorancia, ya que actualmente padecemos una sociedad mediocre que premia el «lavasaquismo» y el «lambonismo»; una estructura que promueve la degradación social, la ausencia de lectura y una preocupante pereza cognitiva u holgazanerÃa mental.
Le exhorto, amigo lector, a que se preocupe más por investigar, por leer y menos por suponer. Solo asÃ, con la base sólida del conocimiento adquirido por el esfuerzo propio, tendrá usted el verdadero derecho a la palabra.
La Inteligencia Artificial no lo es todo, querido amigo.
The post La IA no lo es todo, amigo confundido appeared first on Prensa y Gente.


