

Por Emilia Santos Frias
A propósito de la reciente conmemoración del Día Internacional de la Mujer, efeméride que nos une para continuar robusteciendo acciones que permitan alcanzar mayores reivindicaciones sociales, real y efectiva igualdad de género, así como, otros derechos humanos y fundamentales, me detuve a profundizar en la lectura acerca del significado y las acciones que representan la sororidad.
Si, la sororidad, ese vínculo natural que debemos tener las mujeres con las mujeres; alianza, empatía, mediante la cual entendemos nuestras necesidades y nos apoyamos mutuamente, aun desde las diferencias étnicas, culturales…, porque lo cierto es que tenemos mucho en común para continuar luchando hasta alcanzar conquistas que nos ofrezcan bienestar a todas.
Si bien es cierto que la sororidad no admite que por obligación mantengamos vínculos con nuestras iguales, con hincapié en cuando estas lastiman; mantienen los espacios laborales llenos de toxicidad; ejercitan malos tratos; esparcen rumores o chismes; son resentidas…, en fin, ofrecen a sus semejantes malquerencias gratuitas, como decía una de mis jefas. Esta avala el pensamiento crítico, favorece que pensemos de forma distinta, al tiempo que mantenemos límites personales. Quizás somos diferentes física…, pero tenemos los mismos derechos y compartimos las mismas necesidades sociales, el mismo dolor, se entienda o no.
Esta palabra: sororidad, que significa hermana; mujer con cualidad de hermana, engloba la alianza, el pacto político que debe existir entre las mujeres. Ese apoyo que nos debemos entre nosotras, dejando atrás el lastre que nos ha mantenido compitiendo desde que el mundo es mundo. ¡Esto, debe entenderse!
Es vergonzoso ver como la mujer por inobservancia o consciente, reproduce acciones del machismo estructural estando o no en espacios de poder. cuando por complejo o discriminación, segrega a sus iguales, se burla de sus tropiezos, carencias, necesidades…, acciones comunes en el mundo académico, político, en espacios de la administración pública…, ipero que constituyen un craso error!
Nuestras hermanas feministas han creado numerosas frases destinadas a quienes cometen estos deslices, entre ellas: antes de burlarte de otra mujer, recuerda que la empatía te hace más bella que cualquier crítica. La verdadera belleza de una mujer se refleja en cómo trata a las demás. No juzgues la historia de otra mujer sin conocer su batalla. En lugar de burlarte, intenta comprender; la empatía es una señal de fuerza. Que nunca se te olvide: la burla habla más de quien la hace que de quien la recibe…
En ese aspecto, en estas líneas se busca importantizar las alianzas entre mujeres, pues como decía la siempre admirada y recordada mariposa, símbolo de resistencia ante la férrea dictadura que reprimió derechos y libertades en nuestra población: Minerva Mirabal, “la verdadera fuerza de una nación no reside en sus riquezas o armamento, sino en la conciencia, valentía y compromiso de su pueblo”. La mujer tiene una deuda pendiente con su homóloga,y esta es ser sorora.
Agradezcamos a la académica y política Marcela Lagarde, por popularizar también este concepto. Rememorar que la violencia machista nos afecta a todas, y cuando la mujer se une a reproducir o apoyar acciones de ella, además de visibilizar derechos humanos y fundamentales de otras mujeres, socava sus propios intereses.
Si desde los distintos espacios de desarrollo humano, la mujer por costumbre malsana, continúa aplaudiendo desigualdades y no ejercita sororidad, pacto, alianza para alcanzar su bienestar a nivel mundial, solo veremos detrimento, sometimiento y explotación, y estas acciones no permiten el desarrollo femenino.
Sin embargo, si por el contrario, nos unimos conscientes, empáticas, garantistas de derechos, en alianza una con otra, siendo inspiración mutua, nos haremos más fuertes. Por eso, la exhortación a seguir ejercitando, disfrutar y salvaguardar derechos humanos de la mujer, como forma de continuar fortaleciendo su importante participación en la sociedad.
No desmayar al emular y honrar todas las jornadas de lucha efectuadas en los siglos XIX y XX. Así como, las conquistas alcanzadas en esta etapa de la Cuarta Revolución Industrial, que con sus adelantos tecnológicos y nuevos modos de interacción ser humano- máquina, es preciso, alcanzar el fortalecimiento de los derechos de la personas.
Tomemos esta conmemoración del Día Internacional de la Mujer para reflexionar, y unidas accionar como forma de frenar desigualdades y todo tipo violencia en la sociedad, con insistencia en la que afecta el desarrollo social, emocional, psíquico y físico de la mujer. iEstamos a tiempo!
Unidas fortalezcamos derechos de la mujer, y con ellos la paz a nivel mundial. Como bien nos acotó, la abogada Gloria Reyes, ministra de la Mujer de la República Dominicana, durante la premiación Medalla al Mérito de la Mujer Dominicana 2026, realizada este pasado reciente domingo ocho de marzo: “esta fecha es de memoria, justicia y compromiso con el futuro…, porque cuando las mujeres participan en la vida pública, la democracia se fortalece, la economía se dinamiza y el futuro de la nación se llena de posibilidades…, el país entero avanza con ellas”.
Jamás seamos partícipes de ofensas, burlas o vejaciones hacia la mujer…, iunámonos como una sola en la defensa de los derechos humanos! …, imposible olvidar que la mujer tiene derecho a subir a la tribuna, como bien dijo la insigne Olympe de Gouges, al redactar la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Si subimos juntas, nos honramos, aun desde las diferencias. Admiramos los esfuerzos, los sacrificios y salvaguardamos nuestros derechos.
Hasta la próxima entrega.
La autora reside en Santo Domingo
Es educadora, periodista, abogada y locutora.
santosemili@gmail.com
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