“Narciso el político trilero”

Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor
Dr. J L Encarnación
La política como sabemos o hemos escuchado unas de sus definiciones es el arte y la práctica de gobernar, como también tomar decisiones para organizar una sociedad más democrática.
Desde la óptica filosófica es la actividad humana que se ocupa de la organización y regulación de la vida en sociedad, estableciendo normas y valores que permiten la convivencia y el bienestar común. Pero ser político y hacer política hay una gran diferencia que se acentúa cuando se es gobierno .
Ser político, es la persona que ocupa un cargo de representación (electo o designado) en el gobierno, partidos o administración pública.
Su labor es gestionar recursos y tomar decisiones para el bienestar general y hacer política es la acción ciudadana cotidiana para intervenir en los asuntos públicos, ya sea a través del voto, la participación en asociaciones, la defensa de ideas o la movilización social en beneficio de la colectividad.
Cuando Narciso decidió aventurarse a la actividad política, el destino, su interés y porque no la suerte que le ha acompañado, este jamás pensó que de ser un simple mortal dedicado a múltiples y variadas actividades para subsistir llegaría a ser un político reconocido. Cosa que nadie le quita porque subir del Tártaro al paraíso tiene su mérito indiscutible.
Las personas malas crean maldad e inquina y esta crece cuando los buenos son indiferentes, complacientes y permisivos.
El trilero en su yo interior se cree un mago fino y capacitado, capaz de hacer cosas espléndidas sin que se le descubra, y porque no hasta deshacer y crear cosas insólitas para crear falsedades.
El trilero engaña, miente y su falsedad es su verdad y realidad única para lograr su propia satisfacción.
Es como siempre nos han hecho creer que el lobo será siempre el malo si sólo escuchamos la versión de Caperucita.
Si Narciso como con sed y hambre de admiración y protagonismo en primera fase y sin importar los medios utilizados en su egocentrismo y yoismo, estamos frente a un buen TRILERO capaz de obtener sus más oscuros propósitos frente a personas que se comportan al ritmo de lo que quiere y desea el flautista de Hamelín.
Si dejamos que las cosas (en política) se hagan como siempre, como se está habituado para llegar a conseguir propósitos de dudosa aceptación en vez de HACERLAS BIEN , las malas acciones se convierten en normal y la sociedad pierde su sentido.
Ojo con Narciso, el político trilero.

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