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Relacionan el consumo durante el embarazo de medicamentos: Ozempic con mayor riesgo de parto prematuro


Un estudio del Hospital Universitario de Copenhague Hvidovre concluye que el peligro solo se presenta cuando el fármaco se usa para el tratamiento de la diabetes y no para el control del peso

Un estudio del Hospital Universitario de Copenhague Hvidovre, en Dinamarca, relaciona el uso de fármacos para bajar de peso con un mayor riesgo de partos prematuros entre las mujeres que los tomaron inadvertidamente justo antes o durante el inicio del embarazo para tratar una diabetes preexistente. Los autores de la investigación, publicada en Human Reproduction Open, una de las principales revistas de medicina reproductiva del mundo, y recogida por Europa Press, sugieren que es la diabetes, más allá de los propios medicamentos, la causante del riesgo. En la muestra analizada, de más de 750.000 embarazos, no se encontró ninguna relación entre los partos prematuros ni entre otras complicaciones obstétricas si el medicamento se utilizaba para perder peso.

Los fármacos para bajar de peso, como la semaglutida —con nombres comerciales como Ozempic o Wegovy— y la liraglutida —en prescripciones como la Saxenda—, pertenecen a una clase de medicamentos llamados agonistas del receptor GLP-1 (AR-GLP-1), desarrollados originalmente para tratar la diabetes tipo 2.

Su mecanismo de acción principal consiste en suprimir el apetito y pronto se descubrió su utilidad para ayudar a las personas a perder peso. Sin embargo, no existe evidencia que sean seguros durante el embarazo.

La profesora Henriette Svarre Nielsen, del Departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Copenhague Hvidovre, en Hvidovre, Dinamarca, quien dirigió el estudio, informa: «El tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 se ha convertido, en los últimos años, en el medicamento con el mayor aumento en prescripciones a nivel mundial.

 Las recomendaciones actuales sugieren suspender el tratamiento ocho semanas antes de planificar un embarazo. Sin embargo, esto se basa en estudios con organismos modelo en fases iniciales, y no en evidencia del mundo real. No obstante, debido a su amplia adopción, la exposición inadvertida al principio del embarazo es inevitable, y apenas existen pruebas que orienten el asesoramiento clínico en estos casos».

Problemas en la gestación

Los investigadores decidieron investigar la asociación entre las mujeres que toman inadvertidamente un tratamiento con agonistas del receptor de GLP-1 durante el período periconcepcional y el riesgo de complicaciones como parto prematuro —parto antes de las 37 semanas—, preeclampsia, diabetes gestacional, dar a luz a un niño grande para la edad gestacional, muerte fetal y problemas con la placenta.

Analizaron datos de los registros sanitarios nacionales daneses de 756.636 embarazos únicos entre 480.231 mujeres que culminaron en partos entre el 1 de octubre del 2009 y el 31 de diciembre del 2023. Si las mujeres habían recibido una receta de liraglutida o semaglutida dentro de las ocho semanas anteriores o posteriores a la fecha de su última menstruación, esto se definió como exposición inadvertida a los medicamentos. Este período de 16 semanas abarcó el tiempo en que la madre podría no haber sabido que estaba embarazada y las primeras etapas del desarrollo de los órganos en el embrión. Un total de 529 embarazos estuvieron expuestos a agonistas del receptor de GLP-1 durante el período periconcepcional.

Los investigadores ajustaron sus resultados teniendo en cuenta la edad de las madres, el índice de masa corporal (IMC), el hábito de fumar, la región geográfica, la educación, la diabetes preexistente y el mes y año del embarazo, con el fin de controlar las tendencias estacionales o de otro tipo.

«Hemos realizado algunos hallazgos extremadamente importantes que tienen implicaciones para futuros estudios, como ensayos controlados aleatorios sobre el uso de agonistas del receptor de GLP-1 durante el embarazo, y para el asesoramiento clínico. Descubrimos que estos medicamentos se asociaban con un mayor riesgo de parto prematuro, pero este riesgo solo se presentaba cuando el medicamento se usaba para el tratamiento de la diabetes, y no para el control del peso. Esto sugiere que la diabetes, más que el medicamento en sí, podría ser la causa de esta asociación», apuntan los investigadores, en unas declaraciones que recoge Europa Press. 

El investigador descubrió que las mujeres que tomaban agonistas del receptor de GLP-1 presentaban mayores tasas de diversas complicaciones obstétricas, pero tras ajustar los resultados según los factores que podrían influir en ellos, solo hallaron un mayor riesgo de parto prematuro en las mujeres que habían tomado liraglutida o semaglutida para el tratamiento de la diabetes. En comparación con las mujeres que no tomaban agonistas del receptor de GLP-1, el riesgo fue un 70 % mayor con liraglutida y un 84 % mayor con semaglutida. Esto significa que, entre las mujeres que tomaban semaglutida previamente, el fármaco se asoció con un riesgo de parto prematuro aproximadamente un 11 % mayor. La liraglutida mostró un riesgo un 9 % mayor.

La profesora Nielsen apunta: «Los estudios futuros deben tener en cuenta el motivo por el que se le han recetado estos medicamentos a una mujer, ya que los riesgos difieren entre las mujeres que usan agonistas del receptor de GLP-1 para la diabetes y las que los usan para controlar el peso. Este es uno de los primeros estudios que examina la exposición a agonistas del receptor de GLP-1 al inicio del embarazo según el motivo de la prescripción. A medida que se acumule más evidencia, estos hallazgos guiarán el asesoramiento clínico para las mujeres expuestas inadvertidamente a agonistas del receptor de GLP-1 al inicio del embarazo. En Dinamarca, alrededor del 70 % de las personas que usan medicamentos para bajar de peso son mujeres, por lo que es inevitable que algunas los tomen sin darse cuenta de que están embarazadas».

Sin embargo, asegura que se necesitan más estudios y que es demasiado pronto para cambiar la recomendación de suspender los agonistas del receptor de GLP-1 antes del embarazo, o para implementar asesoramiento, independientemente del motivo por el que las mujeres los estuvieran tomando.

Por otra parte, la principal fortaleza del estudio radica en su gran tamaño. Entre sus limitaciones se encuentra el hecho de que los resultados no demuestran que los agonistas del receptor de GLP-1 causen parto prematuro, sino únicamente que están asociados a él. Además, no se disponía de datos que demostraran que las mujeres hubieran tomado realmente los medicamentos tras recoger sus recetas.

Fuente: La Voz de Galicia

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