Detenido por violar a una mujer en su casa de Delicias

VÃctima y presunto agresor ofrecieron versiones contradictorias en la madrugada de este lunes, aunque los dos dijeron que se habÃan acostado de manera forzosa
El denunciado alega en el juicio que ‘fue ella la que insistió’ y que ‘se encontraba totalmente colocada’
«Fue sexo consentido, lo hice coaccionado y para que se tranquilizara», es la versión que ha dado este viernes E. G. al recordar los hechos registrados la noche del 12 de agosto de 2023 en el domicilio de su casera en Valladolid, con quien habÃa empezado a convivir poco tiempo antes y con la que, según insiste, mantuvo relaciones sexuales plenas ‘a demanda’, es decir, a instancias de la propia denunciante, «que se encontraba totalmente colocada» por la ingesta de cocaÃna.
Si bien no queda duda de que denunciado y denunciante tuvieron sexo aquella noche, como asà corrobora el positivo en ADN de Eduardo objetivado por el Instituto Nacional de ToxicologÃa, la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia de Valladolid habrá de dictaminar sobre si tales relaciones fueron consentidas por la mujer, tal y como alega el primero, o bien se produjeron cuando ella se encontraba inconsciente o con su capacidad volitiva disminuÃda como consecuencia del consumo de ‘coca’, disyuntiva crucial pues de ello depende un fallo absolutorio o bien una posible condena de entre 8,5 y 14 años de cárcel que, respectivamente, solicitan las acusaciones pública y particular.
En su declaración exculpatoria durante el juicio, ha explicado que habÃa conocido en julio de 2023 a la supuesta vÃctima por mediación de un amigo y que poco tiempo después empezó a convivir con ella, tras alquilarle una habitación, en el piso que la mujer ocupaba en el barrio de Las Delicias, sin que entre ambos, durante el mes de convivencia mantenida, hubiera llegado a superarse lo que ha calificado como una mera relación de compañeros de piso.
Respecto del dÃa de autos, el 12 de agosto, en encausado mantiene que él y su casera permanecieron en el piso junto a varios amigos y que al marcharse éstos, la mujer, «que habÃa estado tres dÃas seguidos consumiendo cocaÃna», decidió retirarse a dormir a una de las habitaciones. El acusado se quedó en el salón y, según refiere, fue entonces cuando su compañera de piso «empezó a lloriquear» y a pedir que le hiciera caso, para acto seguido, de forma reiterada, proponerle mantener relaciones sexuales.
El «chispeo» del encausado

«Al haber invitado primero a una amiga suya a casa parecÃa que me la estaba poniendo de caramelito pero, en realidad, lo que ella querÃa era tener algo conmigo. Empezó entonces a coaccionarme y al final acepté tener sexo con ella por miedo y para que se tranquilizara», ha insistido, quien ha negado que eyaculara dentro de ella pero sà sobre sus pechos. «Si se ha encontrado ADN mÃo dentro de ella habrá sido por el ‘chispeo’ que se produjo durante las relaciones», ha manifestado el acusado, quien también ha rechazado haber amenazado de muerte telefónicamente a la mujer y su tÃa para que no denunciaran la supuesta agresión sexual que se le imputa.
Sin embargo, la denunciante ha sostenido en el juicio que aquella noche el ocupante del banquillo entró en su habitación y la violó cuando no se encontraba en condiciones, debido a la cocaÃna que habÃa tomado esa tarde. De hecho, la mujer ha indicado al tribunal que tan sólo recuerda «flashes» cuando el acusado la penetraba de forma vaginal y bucal y ha añadido que no se despertó hasta última hora de la noche del dÃa posterior, casi veinticuatro horas después, con importantes molestias en su zona Ãntima y en un estado que apenas le permitÃa permanecer en pie.
«Al despertarme, él seguÃa en casay le dije que le iba a denunciar por violarme y fue entonces cuando me agarró por el cuello y me amenazó con pegarme un tiro», ha sostenido la mujer, quien ha justificado en esas amenazas y las que asegura que sufrió su tÃa el hecho de que la primera denuncia que presentó ante la policÃa fue por amenazas el 16 de agosto y que no denunció la violación hasta el 19 de agosto. «¡Estaba cagada de miedo!», ha espetado la presunta vÃctima.
También ha testificado la tÃa de la denunciante para confirmar las llamadas recibidas del denunciado en las que fue amenazada tanto ella como su sobrina, a la que, según recuerda, amenazó con «matarla y despellejarla viva».
Tanto la fiscal del caso como la acusación particular, ejercida por el letrado Fernando Capellán, del despacho Tresierra y Asociados, han mantenido invariables sus peticiones de ocho años y medio y catorce años de cárcel, respectivamente, al coincidir en que el acusado mantuvo relaciones sexuales plenas con la mujer, «sin consentimiento de ella o sin que fuera plenamente consciente a causa de la ingesta de cocaÃna», tesis que consideran corroborada por el hecho de que la tÃa de la vÃctima no pudo contactar telefónicamente con ella durante el dÃa siguiente pese a las constantes llamadas efectuadas.
Pero además, las dos acusaciones, frente a la petición absolutoria de la defensa, justifican la imputación en las versiones cambiantes del acusado, que en una primera declaración negó haber mantenido sexo con la mujer y luego lo reconoció cuando ya sabÃa que su ADN habÃa sido recogido en el sacro vaginal de ella. «Basta con que la consciencia de la mujer estuviera minorada, no hace falta que estuviera plenamente inconsciente», ha coincidido sendas acusaciones para mantener los cargos por agresión sexual y amenazas.
Fuente DIARIO DE VALLADOLID
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