Silvio Rodríguez y su AKM
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Por Freddy González
«El AKM es un rifle de asalto de fabricación soviética con cámara en un
cartucho intermedio de 7,62 × 39 mm, que dispara en forma semiautomática
o automática, a una velocidad de alrededor de 600 disparos por minuto».
Silvio Rodríguez Domínguez tenía 13 años cuando la revolución iniciada en el Moncada el 26 de julio 1953 y continuada con el desembarco del Granma el 2 de diciembre del 1956, entraba triunfante a la Habana con las columnas comandadas por el legendario comandante Camilo Cienfuegos y por el inmortal Ernesto Guevara de la Serna (El Che), el día 2 de enero de 1959.
Silvio no estuvo en Sierra Maestra, apenas tenía 10 años, pero creció viendo los cambios sustanciales que para el pueblo cubano trajo la revolución que dirigió por 57 años su comandante y líder Dr. Fidel Castro Ruz.
La revolución había sacado a Cuba del antro de corrupción y todo tipo de negocios ilícitos y clanes mafiosos en que estaba sumergida, para convertirse en el ejemplo de progreso y dignidad para los países del llamado del tercer mundo (Asia, África y América Latina).
Como la mayoría de los jóvenes de su época, con 15 años fue ganado en cuerpo y alma por un proceso ejemplo para América y el mundo.
Siendo menor de edad, participó como colaborador en las Brigadas de Alfabetización del plan destinado por el gobierno revolucionario para erradicar el analfabetismo en el país sobre todo en la zona rural de la isla.
A los 17 años, se incorporó al servicio militar obligatorio en las Fuerzas Armadas Revolucionarias para servirle al país después de la fallida intentona de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en playa Girón el 17 de abril de 1961 para derrocar el gobierno revolucionario.
Creció viendo y sintiendo los efectos del criminal bloqueo económico y financiero que por 66 años han aplicado todas las administraciones estadounidenses tanto demócratas como republicanas, posterior a la revolución, tratando de doblegar al gobierno y en pueblo cubano lo que no han podido lograr pese a las inmensas penurias que han tenido que soportar.
En medio de esa terrible situación se hizo adulto convirtiéndose en una de la máxima expresión de una generación de jóvenes artistas cubanos, que ha llevado su arte por el mundo manteniendo firme los principios revolucionarios con los que fueron educados pese a las decenas de celadas que ha tenido que enfrentar con decisión.
Silvio ha llevado su suave voz y su contagiosa melodía por todo el mundo destinando las ganancias de sus presentaciones a Cuba para aminorar los efectos del criminal bloqueo.
No es adinerado, porque ese nunca ha sido su propósito ni su meta. Sus ingresos están en Cuba al servicio del pueblo y la revolución.
Sus composiciones son un estímulo a la resistencia contra la opresión y un bálsamo de esperanza en un mundo en crisis, que va involucionando éticamente a pasos acelerados.
Ha sabido conjugar el arte y la política, convencido del carácter de clase del mismo.
Ha sido Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular durante 15 años, en el periodo 1993-2008, sin dejar de llevar su arte a decenas de pueblos y países hermanos como es el caso de nuestra República Dominicana.
Fue elegido en su país junto a Ernesto Lecuona como el mejor compositor cubano del siglo, mientras que a nivel internacional fue galardonado, junto a Joan Manuel Serrat, como el mejor cantautor hispanoamericano de la segunda mitad de siglo XX. En 1997 fue declarado por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Artista por la Paz.
Hoy, ese hombre laureado en todos los confines del planeta como mensajero de amor, de paz y de la confraternidad entre los pueblos del mundo, ante la amenaza real del esquizofrénico Donald Trump, y su fiel escudero Marco Rubio, de replicar en Cuba
Lo de Venezuela y lo del ataque criminal contra la República Islámica de Irán; con el pecho erguido de patriotismo y «sin metáforas, sin tibieza», con un AkM en las manos advierte a la administración Trump que sus planes no pasarán y tarareando la estrofa de Eduardo Saborit le dice al mundo: «Cuba, qué linda es Cuba, quien la defiende la quiere más».
Atrás los planes de agresión y desestabilización de la administración Trump.
¡Cuba no está sola!
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