Tortugas marinas: Un triunfo silencioso en las costas dominicanas


SANTO DOMINGO, RD.- Tras sobrevivir más de 110 millones de años y dos extinciones masivas, las tortugas enfrentan su mayor amenaza: la actividad humana.
En 2025, como parte del compromiso de Piñero con la sostenibilidad y la preservación ambiental en los destinos donde opera, la Fundación Eco-Bahia y sus aliados lograron revertir la tendencia amenazante que enfrenta esta especie.
En la oscuridad de la noche, bajo un cielo sin luna, cientos de pequeñas siluetas se arrastran hacia el mar. Son crías de tortuga marina, recién nacidas, que siguen un instinto milenario: alcanzar el océano antes del amanecer. Cada una es una victoria en una batalla que comenzó hace más de 100 millones de años.
Este año, la Fundación Eco-Bahia cerró la temporada con un logro histórico: 3,420 crías liberadas, el doble que hace apenas dos años. Pero detrás de esta cifra hay una historia de esfuerzo humano, alianzas estratégicas y una lucha contra el tiempo y las tormentas.
“Fundación Eco-Bahia tiene una trayectoria larga y comprobada en la conservación de tortugas marinas. Venimos de más de 25 años de trabajo en México, donde manejamos playas con más de 100,000 nacimientos al año. Ese conocimiento nos permitió replicar un modelo exitoso en República Dominicana, adaptado a sus retos locales”, explicó Alex Matás, director de la Fundación en el país.
El desafío del Gran Estero
En la franja costera del Gran Estero, desde el río Boba en María Trinidad Sánchez, hasta La Majagua, municipio de Sánchez, Samaná, la historia era distinta hace un año: el 89 % de los nidos terminaba saqueado. En 2025, esa cifra se redujo a 29.6 %. ¿Cómo? Con una alianza que cambió el rumbo.
El apoyo indispensable de Aerodom, a través del Aeropuerto Internacional del Catey, y el seguimiento constante del Ministerio de Medio Ambiente hicieron posible lo que parecía inalcanzable. Patrullajes coordinados, vigilancia comunitaria y educación ambiental transformaron una zona crítica en un ejemplo de cooperación.
“Estas alianzas demostraron que en la unión está la fuerza. La diferencia es clara: cuando se coordinan los esfuerzos institucionales, el impacto es inmediato y medible”, afirma Alex Matás de Eco-Bahia.
Más que números: una misión
La temporada 2025 no solo trajo cifras récord —4,956 huevos protegidos y 3420 crías liberadas en 46 nidos—, sino también momentos que quedarán grabados en la memoria del equipo: noches enteras caminando sobre kilómetros de arena, tormentas que amenazaban con arrasar nidos, y la emoción de ver a las primeras tortugas verdes anidar en Cayo Levantado por segundo año consecutivo.
Por especie, las liberaciones reflejan la diversidad del esfuerzo: tortuga verde (Chelonia mydas) 1,549, carey (Eretmochelys imbricata) 1,152 y tinglar (Dermochelys coriacea) 719. Cada una cumple un papel vital en el equilibrio del océano.
“Las tortugas marinas llevan más de 100 millones de años en la Tierra. Si permitimos su desaparición, el impacto sobre la vida marina será profundo. Protegerlas hoy es asegurar que el equilibrio del océano continúe mañana”, subraya la Fundación.
Mirando al futuro
El reto para 2026 de Piñero, a través de su fundación Eco-Bahia, será mantener esta tendencia y reforzar la vigilancia en playas críticas como Bávaro y Gran Estero. Para el Grupo, la conservación no es solo una meta, sino un pilar de su modelo de turismo responsable. Porque, aunque las tortugas han sobrevivido a dos extinciones masivas, la amenaza actual no viene de la naturaleza, sino de los humanos, y es ahí donde el compromiso de estas organizaciones se vuelve vital para garantizar su legado.
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