Viaje a República Dominicana: parte 10, Río San Juan

Laguna Gri Gri
Aproveché un Karaoke y me corearon todos los presentes
Por Martín Bolívar Rosario Campusano

En este viaje estuve la mayoría del tiempo en la costa norte, y seguí el recorrido hasta Playa Grande ya que el tiempo no me daba para mas.

Saliendo desde El Estrecho de Puerto Plata, me dirigí hacia Rio San Juan en la provincia María Trinidad Sánchez, son tres horas y media (3:30) de carretera, transitando primero por la carretera hacia Puerto Plata y luego desde allí hasta Río San Juan. La carretera está en buenas condiciones, lo malo son los policía acostados que hay en los pueblos por los que tienes que cruzar: Sosua, Cabarete, Sabaneta de Yásica, Gaspar Hernández y Río San Juan.
Estos serían unos días espectaculares, familia y amigos de la niñez y la juventud, todos reunidos en una sola vivienda de Rio San Juan, que estaba bien adecuada para nosotros, cada quien con su habitación bien equipada, incluso 3 de ellas con su cocina y café disponible.

Llegamos justo a la hora de la comida y el grupo de 12 nos fuimos a comer en un restaurante típico del pueblo, todo muy organizado y con buena comida.
Después, a tomar la lancha con destino al mar, específicamente la Cueva de las Golondrinas, ahora había que negociar con los del recorrido, con ellos es muy fácil, si son dominicanos hay un precio, y si son turistas es otro, y siempre ponen algo de más para luego rebajarlo y que uno se sienta contento.

Luego de este tiempo de compra y venta, subir a la embarcación y prepararse con los salvavidas para poder zarpar; el capitán muy cordial pregunta que si queremos música, claro que sí, fue la respuesta, y se puso a mezclar diferentes géneros de música dominicana: merengue, bachata, urbano, salsa, etc.
Todo iba muy bien, mientras estábamos a suave velocidad, recorriendo los manglares, y recibiendo las informaciones del guía, pero luego se sale al Océano Atlántico y se aumenta la velocidad; uyyyyyy, que miedo.
El primer destino es La Cueva de las Golondrinas, un espectáculo, el agua completamente cristalina, el fondo se ve perfectamente y uno entiende que está cerca, hasta que el guía nos dice, que allí hay una profundidad de 30 metros, silencio total y pensar que hay que la salida debe ser pronto, sin embargo, nos maravillamos viendo las golondrinas revolotear por su cueva y otras, la mayoría en su nido, sin moverse mas que con la mirada y seguro pensando en que le estábamos invadiendo su espacio.

Próxima meta es, la piscina natural, un espacio donde solo se llega en una de estas embarcaciones, y que es una piscina en el mar, la profundidad es importante, yo solo podía entrar con el salvavidas, muchos se lo quitaron, pero yo no soy de arriesgar.

Seguimos hacia La Playita, un remanso de paz en todo este recorrido, aquí si llegamos a tierra firme, si se llega caminando, pero no es muy común hacerlo, aquí es una playa rodeada de arboles muy grandes, son incluso usados como trampolín (yo no me atrevo).

En cada espacio de los mencionados, tomamos entre 15 a 30 minutos, para disfrutar el momento, siempre con risas, cuentos y cantos; y por que no, un buen trago, como tiene que ser.

Termina el recorrido, y regresamos a la Laguna Gri Gri, dando gracias a Dios de que todo saló bien, normalmente no pasa nada, pero así somos los dominicanos; desde allí a nuestras habitaciones a prepararnos para la cena y lo que queda de la noche.
Todo listo y nos fuimos a un restaurante, allí habría una fiesta con un conjunto típico y yo estaba con todos los deseos de bailar, pero los capitaleños no estaban en eso, y al ser mayoría se decidió que fuéramos a un local de karaoke; al final hicimos eso y la pasamos genial, yo como siempre, dispuesto a hacer el ambiente, me puse a cantar a petición de los presentes, todos a corear y a celebrar el momento, hasta que llegara el cierre del establecimiento, siempre según lo que ordena la ley, y luego para las habitaciones que mañana será otro día.
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