

Por Raúl A. Veras
¿Cómo estaban las empresas del Estado al momento de Leonel Fernández llegar a la Presidencia de la República en 1996?
Es una pregunta muy interesante, cuya respuesta es necesario conocer, a la hora de evaluar y criticar alegre y aviesamente, el proceso de capitalización llevado a cabo en el cuatrienio 1996-2000.
Explicaremos, aunque sea someramente esa realidad. Veamos:
Del grupo CORDE, las empresas que entraron en el proceso de capitalización, o intento de capitalización, fueron la Fábrica Dominicana de Cemento, Compañía Anónima Tabacalera, Compañía Dominicana de Aviación, Industria Nacional del Papel, Industria Nacional del Vidrio, Pinturas Dominicanas, Molinos Dominicanos, entre otras. La mayoría de ellas cerradas, en quiebras u operando con grandes déficits.
Corporación Dominicana de Electricidad (CDE): Encargada de la generación, transmisión y distribución eléctrica.
Esta empresa vivía en permanente crisis financiera, y en completo déficit en la producción, almacenamiento y distribución de electricidad.
Representaba uno de los mayores retos del gobierno, sobre todo, por los odiosos, continuos y prolongados apagones, que a pesar de todo lo que se ha hecho en ese sector, todavía seguimos padeciendo.
Consejo Estatal del Azúcar (CEA): Responsable de los doce ingenios azucareros estatales, y de las cuatro grandes Divisiones que administraba: División Transporte, División Experimental Duquesa, División Ceagana y Melazas Dominicanas.
Ya explicamos en el artículo anterior, la realidad de los ingenios para esa fecha: Cuatro estaban cerrados completamente, pero con la nómina de sus empleados intactas, pagándose con el erario público (Catarey, Esperanza, Santa Fe y el Ingenio Río Haina). Y el resto también operando con un balance negativo, lo que constituía una pesada carga para un gobierno, prácticamente en banca rota, como el que recibió el Dr. Leonel Fernández en 1996.
Las cuatro divisiones no escapan a esa dura realidad, siendo un foco permanente de despojo por parte de los voraces funcionarios y grupos balagueristas, en donde había todo tipo de corrupción y enajenación de ese valioso patrimonio público.
A la hora de evaluar ese proceso de capitalización, no se puede hacer sin tener en cuenta lo siguiente:
El grupo CORDE, estaba integrado por 24 empresas para 1996. Sin embargo, 14 de ellas ya estaban cerradas completamente para agosto de 1996, y las demás, estaban funcionando con déficit permanente.
En 1998, el CEA venía funcionando con deudas ascendentes a RD$ 1,815 millones, equivalente a Ciento Quince millones de dólares en esos momentos. Teniendo el Estado dominicano que subsidiarlo con 700 millones de pesos cada año, lo que significaba 45 millones de dólares.
¿Cómo podía sostenerse una situación así?
Pero eso no era todo. La Fábrica Dominicana de Cementos (que constituía prácticamente un monopolio), Textil Los Mina, Aceites Ámbar, la Tenería, Atlas Comercial, Baterías Hércules, Fábrica de Recauchados, ya habían cerrados definitivamente sus operaciones, aunque se mantenían intactas sus nóminas de empleados).
Otras, como la “Marmolería, Molinos Dominicanos, las empresas generadoras eléctricas Ege-Haina y Ege-Itabo -no de origen hidráulico-fueron capitalizadas y seguros San Rafael asumida por el Banco de Reservas”.
Sin embargo, el gobierno central continuaba pagando religiosamente esas abultadas nóminas.
¡Era un auténtico Estado paternalista y clientelar lo que teníamos al momento de Leonel asumir la conducción del Estado dominicano!
Corporación de Fomento de la Industria Hotelera (Corphotel): con varios hoteles, muchos de ellos en el interior del país. No escapaban a la triste realidad de las demás empresas estatales.
Municipio Santo Domingo Este.
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