

Por Francisco Luciano
Juan Bosch y Leonel Fernández comparten un paralelismo histórico excepcional: ambos rompieron con su partido de origen y construyeron una nueva organización política desde cero. Sin embargo, Leonel Fernández ha resultado ser el alumno más aventajado de Juan Bosch, emulando con éxito su experiencia de construcción partidaria y superándolo en velocidad de crecimiento y resiliencia política.
La lección de Bosch, emulada por Fernández
Bosch fundó el PLD en 1973 y necesitó 17 años de esfuerzo persistente para alcanzar un 33.8 % en 1990, sin llegar nunca a la presidencia bajo esa bandera.
Leonel Fernández, al fundar la Fuerza del Pueblo en 2019-2020, aplicó esa misma enseñanza con maestría:
– Partió de un partido en el ejercicio del gobierno, perdiendo de inmediato recursos y estructura estatal.
– Enfrentó la campaña de calumnias más agresiva jamás lanzada contra un ex presidente.
– Aun así, demostró una resiliencia política extraordinaria: en solo cuatro años pasó de 8.90 % en 2020 a 28.85 % en 2024, convirtiendo a la Fuerza del Pueblo en la principal fuerza de oposición.
Este crecimiento acelerado es uno de los más notables de la historia política dominicana reciente.
Hacia 2028: Resiliencia convertida en oportunidad
A mediados de 2026, las encuestas y la dinámica política sitúan a Leonel Fernández como uno de los candidatos con mayores posibilidades de ingresar al Palacio Nacional.
Su capacidad para crecer pese a la guerra sucia y las adversidades lo posiciona como un líder en ascenso. Un eventual retorno a la presidencia le permitiría afianzar su exitosa obra de gobierno y consolidar su figura como uno de los estadistas más importantes de la República Dominicana contemporánea.
Leonel Fernández no solo aprendió la lección de Bosch: la emuló y la ha llevado a nuevos niveles. Su éxito electoral y su probada resiliencia demuestran que es el discípulo que mejor ha aplicado el legado del maestro en los tiempos actuales.
El autor es docente universitario y dirigente político.
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