Bienestar

Afección llamada liquen escleroso conllevaría a cáncer de vulva

Redacción (Agencias).- Una afección llamada liquen escleroso que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque es más frecuente en mujeres mayores de 50 años, también conlleva un riesgo, aunque bajo, de desarrollar cáncer de vulva.

Esta afección inflamatoria crónica afecta los genitales y puede provocar la aparición de manchas blancas, acompañadas de picazón, dolor, fisuras y desgarros, explica la médico Nighat Arif, quien se especializa en salud femenina.

«Las relaciones sexuales y la micción resultan muy dolorosas; además, a menudo se confunde con enfermedades de transmisión sexual, pero no es contagiosa», señala en el pódcast «That Time of the Month», de BBC Radio 5 Live.

La investigación sobre la prevalencia del liquen escleroso vulvar es limitada.

No obstante, un análisis realizado por la Universidad de Bristol en las regiones de West Midlands y Warwickshire en Reino Unido estima que afecta aproximadamente al 1% de las mujeres.

En el mundo, se estima que alrededor de un 3 % de las mujeres lo sufre.

La médico Sophie Rees, quien participó en el estudio, comenta a la BBC: «Es casi seguro que esta cifra es una subestimación, ya que sabemos que, a menudo, el diagnóstico se retrasa considerablemente; de ​​hecho, es posible que algunas personas vivan toda su vida sin recibir un diagnóstico».

«Lamentablemente, existe mucha vergüenza y pudor a la hora de buscar ayuda para los síntomas vulvares, además de una falta de concienciación, incluso entre los profesionales sanitarios».

Y añade: «Es urgente realizar más investigaciones para determinar la prevalencia real».

Desarrollar cáncer de vulva

Según el sitio web del NHS (National Health Service, el sistema de salud británico), se desconoce la causa del liquen escleroso. Podría deberse a que el sistema inmunitario ataca y daña la piel por error.

No es contagioso, ni está causado por una infección o por una mala higiene personal. El roce o las lesiones en la piel pueden desencadenar la afección o agravarla.

Algunos consejos para detectar el liquen escleroso es familiarizarse con lo que es normal en esa zona de tú cuerpo para poder ver estas anomalías es clave autoexaminarse.

La académica de la Universidad de Bristol Sophie Rees, también en Reino Unido, dijo que el método para poder hacerlo más cómodamente es ponerse en una posición cómoda en la que puedas sostener un espejo o un bastón para selfies con el teléfono en un extremo y grabar con la cámara.

También puede servir pedirle a otra persona con la que tengas confianza que te sostenga el espejo o que tome una foto o video y, en el caso de usar el espejo, recomienda usar uno de los que tienen aumento para ver con mayor facilidad los cambios en la piel de la vulva.

Otra forma es ponerse como si hicieras sentadillas, con el espejo en el suelo, sentarte apoyada en la pared o acostarte en la cama sobre almohadas.

Recomendaciones al momento del autoexamen

Un buen momento es cuando no se esté con la menstruación para una primera observación y luego puedes hacerlo mientras menstruas para saber los cambios que tiene la vulva en este periodo.

Se recomienda no usar cremas antes de hacer la observación o consultar con un profesional de la salud y guardar las fotos o videos en una carpeta oculta y protegida con contraseña, y llévalos al médico para hacer un seguimiento de los síntomas.

Qué observar:

  • Los labios carnosos exteriores e interiores de la vulva, es decir, los labios mayores y menores. Utiliza tus dedos para moverlos y separarlos y ver en sus pliegues.
  • El clítoris, es decir, el bulto de tejido cubierto por una capucha de piel en la parte delantera de los labios.
  • La abertura de la uretra, por donde fluye la orina, la de la vagina y la abertura del ano.
  • El perineo, la zona entre el final de la vulva y el ano.

Algunos síntomas del liquen escleroso:

  • Zonas descoloridas y de textura suave en la piel.
  • Zonas arrugadas o manchadas en la piel.
  • Picazón.
  • Dolor o sensación de ardor.
  • Moretones que se producen con facilidad.
  • Piel frágil.
  • Cambios en la uretra, que es el conducto por el que sale la orina.
  • Sangrado, formación de ampollas o llagas abiertas.
  • Relaciones sexuales dolorosas.

Cada persona tiene características diferentes. Y así pasa también con las vulvas: cada una es distinta.

Así que lo ideal es que cada tanto observes tu vulva para reconocerla y saber sus característicias normales.

«Creo que una de las grandes cosas que hay que cambiar es entender qué es normal para ti. Mirarse por primera vez puede ser abrumador y confuso. Lo mejor es acostumbrarse a ello», apunta Sophia Rees.

Por Emily Holt, BBC Mundo

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