Remedios caseros pueden agravar las heridas del pie diabético, advierte especialista
El cirujano Max Guerra alerta sobre el uso de sustancias como orina, aceite quemado, azúcar o preparados caseros en heridas de personas con diabetes. Las guías internacionales recomiendan evaluación temprana, control de la glucemia, alivio de la presión, manejo de infecciones y seguimiento especializado
SANTO DOMINGO.- El cirujano y especialista en pie diabético Max Guerra Peña advirtió que recurrir a remedios caseros ante una herida puede retrasar la atención adecuada y favorecer complicaciones en personas con diabetes.
Guerra señala que en consulta encuentra pacientes que han aplicado sobre sus lesiones sustancias como orina, aceite quemado, azúcar, quina o preparados vegetales, además de personas que introducen los pies en agua caliente.
El especialista ya había llamado públicamente a evitar la automedicación y los remedios improvisados y recomienda que cualquier lesión sea limpiada de manera apropiada y valorada a tiempo.
Los CDC coinciden en un punto particularmente importante: las personas con diabetes deben lavar sus pies con agua tibia, nunca caliente, y evitar remojarlos, debido al riesgo de lesiones que pueden pasar inadvertidas cuando existe pérdida de sensibilidad.
La razón es que una herida en una persona con diabetes no siempre evoluciona como una lesión superficial convencional. La neuropatía periférica puede disminuir la percepción del dolor, mientras que la enfermedad arterial periférica puede reducir el flujo sanguíneo necesario para reparar los tejidos; a ello se suma que un control inadecuado de la glucemia puede dificultar diferentes procesos de cicatrización.
Los Estándares de Atención de la ADA para 2026 señalan que las úlceras, infecciones y amputaciones relacionadas con diabetes están asociadas precisamente con neuropatía, enfermedad vascular y alteraciones estructurales del pie. Por esa razón, la organización recomienda que cualquier persona con una úlcera abierta, inflamación inexplicada, enrojecimiento o aumento de temperatura sea remitida con rapidez a un especialista o equipo interdisciplinario.
“Que un producto sea natural no quiere decir que no sea tóxico”, advierte Guerra al cuestionar la aplicación indiscriminada de ajo, orégano, aloe vera y otras sustancias directamente sobre una lesión. En este punto conviene hacer una distinción científica: que no sea recomendable colocar preparados caseros no estériles sobre una úlcera diabética no significa que todas las sustancias naturales carezcan de utilidad médica.
Estudios pequeños han investigado, por ejemplo, formulaciones estandarizadas de aloe vera como complemento del tratamiento convencional y algunos han obtenido resultados favorables, aunque una revisión Cochrane concluyó que la evidencia clínica de alta calidad era insuficiente para recomendar aloe vera de manera general para heridas agudas o crónicas.
En consecuencia, los resultados de productos preparados y estudiados bajo condiciones controladas no justifican aplicar sábila casera directamente sobre una úlcera sin supervisión médica.
La aparición de secreción purulenta, enrojecimiento, inflamación, aumento de temperatura, dolor o deterioro de la lesión debe considerarse una señal de alerta.
La ADA explica que una infección del pie diabético puede extenderse desde la piel hacia tejidos profundos, articulaciones e incluso hueso, y que su reconocimiento y tratamiento tempranos son fundamentales para evitar complicaciones graves. El mal olor puede aparecer como un signo secundario de infección, pero no debe utilizarse de manera aislada para diagnosticarla.
Tampoco existe respaldo suficiente para establecer que una herida diabética debe cerrar obligatoriamente en dos semanas: de hecho, las guías actuales utilizan otros parámetros.
La ADA señala que cuando una úlcera no reduce su superficie al menos un 50 % después de cuatro semanas de manejo adecuado, se debe reevaluar el caso y considerar tratamientos avanzados una vez corregidos factores como infección, presión excesiva o mala circulación.
El tratamiento apropiado del pie diabético requiere, por tanto, mucho más que colocar una sustancia sobre la herida.
Entre los principios respaldados por la evidencia se encuentran el control metabólico, la descarga de presión sobre la úlcera, la eliminación profesional de tejido no viable, la evaluación de la circulación, el tratamiento de infecciones cuando existen y el uso de apósitos adecuados para cada lesión.
La ADA recomienda además calzado terapéutico en personas con alto riesgo de ulceración, mientras que los CDC aconsejan revisar los pies diariamente y utilizar zapatos que ajusten correctamente. Guerra resume esa estrategia en cuatro pilares prácticos: control de la glucemia, higiene correcta, seguimiento especializado y calzado apropiado.
El objetivo no es alarmar ante cualquier pequeña lesión, sino evitar que la pérdida de sensibilidad o el tratamiento doméstico retrasen la atención de una herida que puede progresar sin generar dolor evidente.
FUENTE: Diario de Salud
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