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Respiro y esperanza

Por Rafael Peralta Romero/Voces y ecos

El doctor Antonio Zaglul siempre rechazó, a través de sus escritos, la tendencia a considerar “locos” a quienes cometen crímenes horrendos y otras acciones contrarias a la vida humana o la paz social. Objetaba que a quien provocara una tragedia, por imprudencia o por voluntad, lo tildaran de loco.

El reputado maestro de la siquiatría (1920-1996) defendía sus locos como lo que eran: personas enfermas. En atención a la recomendación de Zaglul me abstendré de afirmar que el mundo está gobernado por locos. Locos que amenazan y actúan sin temor a consecuencias. Operan a troche y moche.

Lo propio de políticos ha sido ofrecer. Algunos prometen, aunque no cumplan, pero resulta insoportable que otros amenazan y cometen. Este tipo de gobernantes no son “ilustre loco”, como llamó el historiador Emilio Rodríguez Demorizi a Juan Isidro Pérez, esforzado luchador por nuestra Independencia,

Más aun, se diferencian de los “locos bajitos” a los que canta Joan Manuel Serrat. Ni son “locos de Dios” de los que habla Javier Cercas, novelista español contemporáneo. No son locos mansos, que sueñan con amores utópicos y que se casarán con la muchacha más hermosa, y a veces más rica, de su pueblo.

Los que gobiernan nunca prometen regalar casas, fincas o automóviles, ellos amenazan. Luego informan, complacidos, del éxito de su operación. Son locos con iniciativa, son hiperactivos. Prescinden de los diplomáticos y de agentes de relaciones públicas, pues esta gente habla suave y dice las cosas como quien no las dice.

Por ellos, el mundo vive en desazón. No es verdad que estas guerras serán la paz del futuro. La paz depende del respeto y se construye con el desarrollo. Vale decir, con el uso de los recursos materiales para el bien de la humanidad. ¡Cuánto dinero se desperdicia en la destrucción de bienes y en el gasto militar!

El martes pasado aparecieron dos anuncios que caen como fino bálsamo: “Trump da marcha atrás a sus amenazas por dos semanas, siempre que Irán acepte un alto el fuego”. El otro: “Irán sede: permitirá el paso seguro en estrecho de Ormuz por dos semanas”. Respiro para nosotros, esperanza de seguir con vida para los de allá.

Los locos no son responsables de sus actos, lo acabamos de ver con la sentencia que liberó al joven Jean Pumarol. Los que gobiernan el mundo sí son responsables de sus atrocidades. No los afecta la sana locura de don Quijote. No son locos de Dios ni merecen contarse entre los 500 del doctor Zaglul, ante cuya memoria me disculpo por mencionar a estos locos tan diferentes a los suyos.

rafaelperaltar@gmail.com

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