

Por Raúl A. Veras
Las recientes visitas de Donald Trump y Vladimir Putin a China, no son producto de la casualidad ni de la improvisación. Es la primera vez en la historia que los Estados Unidos y Rusia visiten de manera bilaterales y sucesivas al mismo país, con apenas diferencia de una semana. Con esa jugada, Xin Jinping, se posiciona como el árbitro central del momento político que estamos viviendo.
Si hacemos un detallado análisis de este momento histórico que vive la humanidad, podemos extraer algunas conclusiones de lo que están persiguiendo estos tres actores. Veamos:
1. Xi Jinping / China
Sin lugar a dudas, su principal objetivo es constituirse como el centro de la diplomacia mundial y continuar gestionando el mundo multipolar, desde Pekín.
Persigue, además, estabilizar sus relaciones con los Estados Unidos, pero sin ceder en lo esencial.
Por eso, acuerdan con Trump, construir una “relación constructiva de estabilidad estratégica”. De ahí que abordaron una gran agenda de índole comercial: la Empresa Boeing vendió 200 aviones, y China prometió comprar más Gas Natural Licuado (LNG); crudo y productos agrícolas de Estados Unidos. A cambio pidió aliviar controles a la exportación de tecnología civil.
Pero, los chinos dejaron claro, lo que llaman la línea roja: Taiwán es “el asunto más importante”, llegando a advertir que, si los Estados Unidos ignoran las demandas chinas sobre Taiwán, “chocarán o incluso se enfrentarán militarmente”.
Por otra parte, Xi Jinping, logra la alianza con Rusia. Putin firmó unos 40 documentos, incluida una declaración conjunta sobre un orden mundial multipolar y un “nuevo tipo de relaciones internacionales”. El mensaje a Washington es claro: la relación con Rusia no depende de lo que hable con Washington.
Por último, los chinos logran con estas visitas, seguridad energética y multipolaridad: Avanzaron en el gasoducto Power of Siberia 2, que es la ruta oriental del gas desde Siberia hasta China.
Esto cobra mayor trascendencia, ya que con la guerra en Irán y el riesgo en el Estrecho de Ormuz, Rusia se vuelve más clave para el suministro energético chino. China y Rusia también discutieron sobre Irán, buscando alcanzar posiciones comunes al respecto.
2. Donald Trump/ Estados Unidos
Persiguen obtener concesiones comerciales y aislar a Irán, sin romper con China.
Estados Unidos necesita “oxígeno comercial” y minerales críticos. Por eso lleva los principales CEO de Silicon Valley y Wall Street, que son los máximos ejecutivos y gerentes de esas grandes empresas.
Buscaba desbloquear tierras raras, y cerrar acuerdos de exportación agrícola y aeronáutica.
Necesita, además, tratar de mantener un manejo sobre las cuestiones de Irán y Ucrania desde Pekín. De ahí que alcanza una coincidencia con China acerca de que Irán no debe tener arma nuclear y que el Estrecho de Ormuz debe estar abierto. Quiso usar a China como mediador con Irán, aunque lo relativo a Ucrania, no hubo avances visibles.
Por último, Trump perseguía evitar nuevos enfrentamientos con China. Por eso, propuso “estabilidad estratégica constructiva”. Dijo que la relación será “mejor que nunca”, pero evita chocar directo por Taiwán por ahora.
3. Vladimir Putin/ Rusia
Una de sus principales objetivos es demostrar que la alianza con China es sólida pese a la diplomacia Trump-Xi, asegurando energía y apoyo político.
Busca blindar la asociación con China. De ahí su rápida visita, con apenas 6 días de diferencia con la visita de Trump, lo que es un claro mensaje de que “la relación sigue intacta”. Putin dijo que las relaciones están en un nivel “verdaderamente sin precedentes”.
Consigue, además, energía y mejorar su economía en medio de las sanciones de que son objetos. Se constituyen en el principal proveedor de crudo a China. Busca cerrar los acuerdos sobre Power of Siberia 2 y ampliar exportaciones. China se constituye en su válvula de escape ante las sanciones occidentales.
Finalmente, alcanza una narrativa común anti-EEUU. Por eso, firman una declaración sobre un mundo multipolar menos dependiente de los Estados Unidos. No hay dudas de que Putin está satisfecho por la falta de resultados concretos en la cumbre Trump-Xi.
4. ¿Quién sale ganando?
China es el gran ganador. Se proyecta como el único país capaz de sentar a Trump y Putin en días consecutivos. Consigue estabilización comercial con EEUU sin ceder en Taiwán, y refuerza el eje con Rusia para energía y multipolaridad.
No es una chepa que el diario chino Global Times difunda que “China emerge como centro de la diplomacia mundial”. Depende más de Rusia para energía, si se reinicia el conflicto bélico con Irán.
Rusia Ganador relativo
Sale fortalecido, ya que Xi Jinping no cambia de lado tras hablar con Trump. Asegura mercados energéticos y apoyo político. La falta de avances EEUU-China sobre Ucrania le conviene. Depende de China para sortear sanciones. No hay alianza militar formal.
Estados Unidos obtiene muy pocos logros
Logra varios acuerdos comerciales y algunos compromisos verbales sobre Irán: evita una ruptura con China, y pudo mantener un canal de comunicación abierto con el gigante asiático. Sin embargo, no puede hacer que China cambie su enfoque sobre el conflicto Rusia-Ucrania, ni tampoco logra frenar o disminuir las sólidas relaciones el China-Rusia.
Queda en evidencia que China marca la agenda y que no puede aislar a Rusia ni a China por separado.
Para el resto del mundo, o lo que se conoce como el Sur Global, queda la percepción de que China es un sólido espacio de concertación y negociación.
Tanto la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), así como los BRICS, ganan peso como grandes bloques emergentes
3. El significado real en el esquema geopolítico actual
Todo lo que hemos explicado, sirve para confirmar 3 cosas:
a. Fin del orden unipolar: EEUU ya no dicta la agenda solo. China recibe a sus dos rivales y les hace negociar en su casa. El concepto chino de “estabilidad estratégica constructiva” es una propuesta de cogestión entre grandes potencias.
b. El Eje China-Rusia es estructural, no coyuntural: No depende de quién esté en la Casa Blanca. La cooperación en energía, tecnología dual y coordinación en ONU, OCS y BRICS es permanente.
c. 2026 es un año de prueba: Xi Jinping lo planteó como un año clave por el inicio del 15º Plan Quinquenal chino y el 250º aniversario de EEUU. : Lo que queda como una gran interrogante es si sobrevendrá una real “estabilidad estratégica constructiva”, o si por el contrario, tendremos guerra por Taiwán.
4. Podemos concluir de la siguiente manera:
a) Xi Jinping persigue ser el árbitro del nuevo orden multipolar;
b) Donald Trump busca alivio comercial y manejo de Irán sin guerra con China.
c) Vladimir Putin busca blindar su respaldo chino ante el aislamiento occidental.
Los acontecimientos futuros se encargarán de despejar dudas y producirán nuevas interrogantes. Lo que sí queda claro es el potente posicionamiento en el escenario mundial de la República Popular de China, y el claro declive del otrora y poderoso hegemonía imperialismo norteamericano.
Santo Domingo Este, RD
Compartir:



