
Por Rafael Peralta Romero
Las elecciones de autoridades en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, realizadas el miércoles 17, trajeron pocas sorpresas. La escogencia del doctor Jorge Asjana David para rector era esperada. Con él fue seleccionada la doctora Rosel Fernández para Vicerrectoría Docente. Las otras vicerrectorías irán a segunda vuelta el dos de julio.
La UASD es dirigida fundamentalmente por el Consejo Universitario, que preside el rector e integran los vicerrectores y decanos junto a representaciones de profesores, estudiantes y servidores administrativos. Seis de las nueve facultades eligieron sus decanos y en otras se precisa votar de nuevo, pues la abundancia de candidatos impidió que alguno obtuviera el 50 por ciento de los sufragios.
Todo ha ocurrido en el mejor clima de paz y democracia. Sin embargo, en el “Pequeño universo de la Facultad de Humanidades” está por ocurrir una desviación del espíritu democrático uasdiano. Una candidata, la maestra Ana Jacqueline Ureña, en competencia con tres pesos pesados de esa unidad académica, obtuvo el 46 por cientos de los votos.
Los demás consiguieron 16.93, 17.82 y 18.04. Ellos habían suscrito un acuerdo: quien obtuviera la mayor votación sería apoyado por los otros para enfrentar a la que lucía favorita. Esa suerte recayó en el maestro Eulogio Silverio. Presumo que su sentido de la deontología le impide sentirse cómodo en ese papel.
A partir de los datos oficiales, la doctora Angelina Sosa Lovera, maestra de la Escuela de Psicología, ha realizado un análisis que ilustra objetivamente la situación. Me permito compartir algunos párrafos de su artículo:
“Los resultados de las elecciones para el Decanato de la Facultad de Humanidades reflejan una tendencia clara y contundente en la preferencia del electorado. De un total de 449 votos emitidos, la maestra Ana Jacqueline Ureña obtuvo 205 votos, equivalentes al 46 % del total, posicionándose como la candidata más respaldada por la comunidad académica.
“El análisis comparativo evidencia una diferencia significativa respecto a los demás candidatos. El segundo lugar alcanzó 81 votos (18 %), mientras que los otros aspirantes obtuvieron 80 votos (18 %) y 76 votos (17 %), respectivamente”.
“Esto significa que Ana Jacqueline Ureña obtuvo más votos que cualquiera de sus competidores individuales y concentró casi la mitad de la voluntad expresada en las urnas”.
“Desde una perspectiva estadística, la ventaja es notable. La candidata más votada obtuvo 124 votos más que el candidato ubicado en la segunda posición, alcanzando una diferencia abismal”.
“Cuando los resultados muestran una tendencia tan claramente definida, el compromiso con la democracia universitaria también implica saber interpretar y respetar el mandato que la mayoría ha expresado”.
En las elecciones de segunda vuelta, previstas para el 2 de julio, en lo que a Humanidades respecta, será más cómodo ofrecer apoyo al candidato minorista que para éste recibirlo. El filósofo Silverio debe saber que lo mejor del pacto firmado en el proceso electoral es NO cumplirlo. Lo elegante es que sea el maestro Silverio quien decline una candidatura que menoscaba su imagen. Aún es tiempo.
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