Conoce al Espíritu Santo

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 AYUDAME A SALVAR UNA VIDA 

REFLEXIONES…


Hola, amigos, ¿qué tal? Merhaba, arkadaslar, ¿nasilsiniz?

El Espíritu Santo es el tercer miembro de la Trinidad. Es un personaje de espíritu, sin un cuerpo de carne y huesos. A menudo se le llama el Espíritu, el Santo Espíritu, el Espíritu de Dios, el Espíritu del Señor o el Consolador o Paráclito (aquel que es llamado junto a uno).

El Espíritu Santo testifica la verdad. Él es la fuente del testimonio y de la revelación personal. Puede guiarnos para tomar decisiones y nos protege del peligro físico y espiritual. Se le conoce como el Consolador, porque puede calmar nuestros temores y llenarnos de esperanza.

La misión del Espíritu Santo es guiar a los creyentes hacia esta amistad íntima con el Padre, del mismo modo que Jesús siempre señaló al Padre en su tiempo en la tierra. Jesús nos llama amigos en el Evangelio (Jn 15,15).

Después de que las personas se han bautizado, se les confirma miembros de la Iglesia y se les otorga el don del Espíritu Santo por medio de la imposición de manos. El Señor dijo: “Y por la imposición de manos confirmarán en mi iglesia a quienes tengan fe, y yo les conferiré el don del Espíritu Santo”.

Al Espíritu Santo no podemos verlo físicamente, pero sabemos por la fe que vive en lo más íntimo de cada uno. Ese espacio que unos llaman el corazón, el alma, el centro del ser… o cualquier otro nombre, es lo que constituye verdaderamente a la persona.

El Espíritu Santo puede producir un sutil sentimiento de gratitud, paz, reverencia o amor (véase Gálatas 5:22–23). En las Escrituras también se describe al Espíritu Santo como un “ardor” en el pecho.

El apóstol Pablo dijo: “¿No saben que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en ustedes? … el templo de Dios, el cual son ustedes, santo es” (1 Corintios 3:16–17). Tu cuerpo es un templo para tu Espíritu. Así como tratas los templos con respeto, debes tratar tu cuerpo con respeto.

El Espíritu Santo habla a través de algunas personas, pero en otras, la intervención humana parece ‘ser’ la que habla o decide. De esta manera, se muestra bíblicamente que el Espíritu Santo puede hablar de varias formas. Él habla mediante las Escrituras, los profetas, la iglesia y los fenómenos naturales.

Jesús dice: Si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡Cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo pidan! (Lc 11,9-13) Por tanto, el Espíritu es el fruto de la oración.

Dentro de los dones que nos otorga el Espíritu Santo, están: Temor de Dios. Sabiduría. Entendimiento. Consejo. Piedad. Fortaleza. Ciencia.

Tenemos que aprender a pedirle a Dios el Espíritu Santo, invocándolo de esta manera:

“Respira en mí, Espíritu Santo. Ven, Espíritu Santo, lléname de tus dones, enciende en mí tu bondad, Espíritu Santo. Hazte presente en mi corazón. Espíritu Santo, ayúdame a ser paciente.”

El Espíritu del Señor puede ocasionar emociones fuertes, incluso lágrimas, más esa manifestación exterior no debe confundirse con la presencia del Espíritu en sí”. Hay muchas maneras de percibir al Espíritu Santo.

Nuestro Padre Celestial es nuestro Padre y gobernante; Jesucristo es nuestro Salvador y el Espíritu Santo es el revelador y el que da testimonio de toda verdad.

En Juan 16, Jesús nos deja el Espíritu Santo: “Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder.

Víctor Martínez da gracias a Dios por permitirme, después de muchos años pidiéndole el don del Espíritu Santo para testimoniarlo a través de la escritura, recibirlo aquella madrugada en la que me despertó y me llenó de Su Presencia para empezar a escribir mis Mensajes de Amor inspirados por el Espíritu Santo, que llegan cada mañana a todos ustedes.

3700 mensajes, diez años recibiendo sus inspiraciones y escribiendo sin fallar día a día, llegando ya a más de 50 países y tocando miles de corazones, es un gran testimonio de la presencia del Espíritu Santo. Bendito y alabado seas.

Este mensaje ha llegado a todos ustedes gracias al apoyo recibido por inspiración del Espíritu Santo de nuestro exalumno muy agradecido.

Hasta la próxima.

Publicidad Leonardo Castillo