

Por Raúl A. Veras
Hemos quedado completamente sorprendido con la deportación hacia los Estados Unidos del ex diplomático, ex ministro y militante chavista Alex Saab. Todos recordamos los esfuerzos desplegados por el presidente Constitucional Nicolás Maduro y del alto mando chavista, para obtener su libertad, después de haber sufrido encarcelamiento por 3 años y medio, en las más difíciles condiciones degradantes e infra humanas que puedan existir.
Finalmente, el 22 de diciembre de 2023, y después de arduas negociaciones con el gobierno norteamericano, Alex Saab regresa a Venezuela, siendo recibido como un héroe de la Patria.
El gobierno publica, en esa ocasión un comunicado oficial, diciendo entre otras cosas:
“El pueblo lo recibe con orgullo luego de haber sufrido tres años y medio de detención ilegal bajo tratos crueles, inhumanos y degradantes, violando sus derechos humanos y la Convención de Viena que le confiere inmunidad diplomática”.
La liberación de Alex Saab es “un símbolo de victoria de la Diplomacia Bolivariana y de los miles de manifestaciones de solidaridad expresadas desde todos los rincones del mundo por parte de movimientos sociales, intelectuales, artistas y demás luchadores por la justicia”.
Por eso, no nos equivocamos al señalar que el actual gobierno venezolano ha cometido un acto de capitulación inaceptable al entregar a Alex Saab a Estados Unidos. Esta decisión no es solo una violación de la dignidad nacional, sino un golpe directo a la lucha de un pueblo que resiste el bloqueo criminal impuesto por Washington.
Alex Saab no es un delincuente. Fue un diplomático venezolano detenido ilegalmente en Cabo Verde y secuestrado por EE.UU. bajo cargos fabricados. Su única “culpa” fue gestionar alimentos, medicinas y combustible para romper el asedio económico que busca asfixiar a Venezuela.
Entregarlo es someterse al chantaje de la lógica imperial: quien defiende a su pueblo, termina en una cárcel extranjera.
Esta entrega envía un mensaje nefasto: que los acuerdos, la palabra del Estado y la protección a sus funcionarios no valen nada frente a la presión de Washington. Esa decisión constituye una traición a los miles de venezolanos que murieron por falta de medicinas durante el bloqueo. Y envía un claro mensaje que deja desamparados a todos los funcionarios y aliados que hoy sostienen la resistencia económica del país.
Si algo nos enseñó el comandante eterno Hugo Rafael Chávez Frías, es que la soberanía no se negocia. Un gobierno que entrega a sus diplomáticos y funcionarios, que lo han dado todo por su Patria, a la potencia que lo ataca, RENUNCIA A DEFENDERSE.
¡La historia recordará este día como el momento en que se cedió ante el chantaje, en lugar de sostener la línea de dignidad que Venezuela mantuvo durante años!
Solo nos queda esperar que el pueblo venezolano no olvide. Y se niegue a aceptar que se entregue a quienes lo defendieron.
¡Patria O Muerte!
¡Necesario es vencer!
Municipio Santo Domingo Este,
18 de mayo, 2026.
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