Jorge Asjana o cuando la coherencia se convierte en destino

Los conceptos emitidos en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor

Neo Carmona
Hay momentos en la vida en los que ya no basta solo con observar, ni con reconocer en silencio. Hay momentos en los que la historia —incluso la historia pequeña, la que se construye en los pasillos, en las aulas, en las decisiones cotidianas— obliga a tomar posición. Este es uno de ellos.
Porque después de tanto andar, de tantas jornadas compartidas, de tantas batallas visibles y silenciosas dentro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), hay algo que ha dejado de ser percepción para convertirse en certeza: no todos los liderazgos son iguales. No todas las trayectorias pesan lo mismo.
Y en ese contraste inevitable, el nombre del doctor Jorge Asjana David se levanta con una fuerza que no proviene del discurso, sino de la coherencia. Porque se puede hablar de institucionalidad, pero otra cosa es vivirla. Se puede invocar el amor por la Universidad Primada de América, pero otra cosa es demostrarlo cuando no hay cámaras, cuando no hay aplausos, cuando lo único que queda es el compromiso. Es ahí donde se construyen las diferencias reales que hacen a Jorge grande.
Asjana no es el producto de una coyuntura. Ni mucho menos una respuesta improvisada a un momento electoral determinado. Es el resultado de años de trabajo a tiempo completo, de presencia constante, de decisiones que muchas veces no fueron fáciles, pero sí necesarias. Y eso, en un escenario donde abundan las promesas rápidas y los entusiasmos pasajeros, marca una línea divisoria. Porque la lealtad —la verdadera— no se proclama en tiempos cómodos. Se prueba cuando sostener una posición implica costo. Y en ese terreno, pocos pueden exhibir una hoja de ruta tan clara, tan firme, tan consistente como la de Asjana.
Pero hay algo aún más profundo: el respeto a la academia. En medio del ruido político, de las tensiones naturales de cualquier proceso, Jorge Asjana ha mantenido una convicción que no se negocia: nuestra UASD no es un instrumento, es un fin en sí misma. Es conocimiento, es pensamiento crítico, es formación de ciudadanos para servir a los mejores intereses del país. Y todo proyecto que aspire a dirigirla debe partir de esa premisa. No hacerlo sería, sencillamente, desvirtuarla.
Por eso, este no es un momento cualquiera. No es un proceso electoral más. Es una decisión sobre que tipo de universidad queremos seguir construyendo. Si una donde prevalezca la improvisación elegante, el discurso correcto pero vacío, la presencia intermitente. O una donde el liderazgo tenga raíces, donde el compromiso esté probado, donde la institucionalidad no sea un adorno, sino una práctica diaria. Y es ahí donde la figura de Asjana deja de ser simplemente una opción para convertirse en una referencia inevitable. No porque no existan otros. Sino porque no todos representan lo mismo.
Al final, cada proceso electoral desnuda realidades, quita capas y obliga a mirar más allá de la superficie. Y cuando eso ocurre, lo que queda no es la propaganda. Es la trayectoria. Y esa trayectoria, cuando es sólida como la de nuestro próximo rector, no necesita adornos. Solo necesita que se le reconozca. Porque hay momentos en los que elegir no es apostar. Es asumir, con plena conciencia, el rumbo que se quiere tomar.
Y este, sin duda, es uno de esos momentos.
El autor es servidor universitario
The post Jorge Asjana o cuando la coherencia se convierte en destino appeared first on Prensa y Gente.
